Kirk Fletcher en Bluescazorla'08. Foto de J. Martín Camacho.
Mostrando entradas con la etiqueta Howlin' Wolf. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Howlin' Wolf. Mostrar todas las entradas

8 may 2012

WANG DANG DOODLE. Sobre salir y no entrar o entrar y no salir

Para Personaphillys, de horas disfrutonas,
a la que me gustaría convencer de tantas cosas...

Me gusta salir a la calle, a una casa, a donde sea y no malgastar ni un segundo en pensar a qué hora voy regresar, no saber siquiera si quiero hacerlo. Me gustan las cosas que no tienen un final, me explico, si ha de llegar, no me apetecer conocer su desenlace, sólo disfrutar y hacer disfrutar hasta que llegue. Pero aún hay algo que me gusta más: no saber que he salido y de repente encontrarme en un buen lugar, rodeado de mejor gente y, sin saber cómo y sí porqué, dar el pistoletazo de salida a una buena juerga... el pistoletazo de llegada ya se verá. Sobra decir que me gusta -y mucho- la gente que comparte esta filosofía.

Willie Dixon describió una buena juerga de una manera tan veloz como diáfana -como tan sólo lo saben ser los recuerdos de juventud precisos- en una canción que grabó él mismo en 1954 (Chess) -aunque su versión no sería conocida hasta 1995-, cedió -literalmente en susurros- a Howlin' Wolf en el 1960 (Chess) y regaló a Koko Taylor para que fuera su primer gran hit -y el último de la Chess- en 1965. Hoy hablaremos de Wang Dang Doodle ("Juerga") y de dos mujeres a través de una: Koko Taylor.
Cora Walton, Koko Taylor
Shelby County, Misisipí 28/IX/1935 -  Chicago, Illinois 3/VI/2009.
Foto: Jesús Martín Camacho.
Como sin duda hay mujeres ante las que merece la pena pararse a contemplarlas un buen rato y hacer volar la imaginación sospechando lo que uno disfrutará y sufrirá conociéndola, tengamos un primer contacto con Koko Taylor en su primera versión de Wang Dang Doodle para Chess, con Little Walter a la armónica.

Tell automatic Slim, tell razor totin' Jim
Tell butcher knife toting Nanny, tell fast talking Fanny
We're gonna pitch a ball down to the union hall.

Díselo a Slim el Autómatico, a Jim el Navaja de afeitar,
a Nanny Cuchillo de carnicero, a Fanny La que habla muy rápido,
vamos a montar un baile en el salón del local.
We're gonna romp and trump till midnight
We're gonna fuss and fight till daylight
We're gonna pitch your wang dang doodle all night long
All night long, all night long, (x2)
We're gonna pitch your wang dang doodle all night long
Vamos a revolcarnos y a disfrutar hasta la medianoche,
vamos a armar jaleo y a pelear hasta que se haga de día,
vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche,
toda la noche, toda la noche.
Vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche.
Tell cooda-crawling Ray, to tell abyssinia Ned

to tell old pistol Pete, to tell everybody he meets
Tonight we need no rest.

We're gonna really throw a mess
We're gonna knock down all the windows
We're gonna kick down all the doors
We're gonna pitch your wang dang doodle all night long
All night long, all night long, (x2)
We're gonna pitch your wang dang doodle all night long
Dile a Ray El que va a gatas que se lo diga a Abisinia Ned,
que se lo diga a Pete Pistola Vieja, que se lo diga a todo el que vea,
esta noche no vamos a descansar,
vamos a armar un buen lío
vamos a echar abajo todas las ventanas,
vamos a derribar todas las puertas,
vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche,
toda la noche, toda la noche.
Vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche.  
Tell fat and washboard Sam everybody gonna jam
Tell shaking boxcar Joe We got sawdust on the floor
Now tell Peggy and Colin Dye We're gonna have a heck of a time.

Dile a Sam El gordo de la tabla de lavar que todo el mundo va a tocar,
dile a Joe El de la vagoneta que habrá serrín en el suelo,
dile a Peggy y a Colin Tinte que ¡coño, lo vamos a pasar del carajo!  
Now when the fish scent fill the air
There'll be snuff juice everywhere
We're gonna pitch a wang dang doodle all night long
All night long, all night long, (x2)
We're gonna pitch your wang dang doodle all night long
Ahora, cuando el olorcillo a pescado llene el aire,
habrá tabaco de mascar por todas partes.
Vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche,
toda la noche, toda la noche.
Vamos a montar un baile y a estar de juerga toda la noche. 

Aquí hay una fiesta, aquí se ha llamado a todo el que debe estar presente -normalmente, cuanto más impresentables, mejor-. Esto se convertirá en una juerga, en un empezar y no acabar. 


Pero asomémonos a esas reuniones a través de los ojos de los recuerdos de la propia Taylor: nacida en Shelby County, Misisipí, su infancia y adolescencia en una familia de aparceros se podría resumir en dos acciones: trabajar y cantar. De lunes a sábado ambas se hacían de sol a sol; los domingos, sólo cantar y oir en el coro gospel de la iglesia metodista. No había otra cosa que hacer. Trabajo duro, pero vida feliz. Bueno no, sí había otra cosa que hacer, intentar coger todo el chocolate que pudiera. De ahí su mote: Koko.
Todo a Koko Taylor le vino a partir de 1951, cuando se mudó a Chicago con su marido Robert "Pops" Taylor y unos cuantos centavos en el bolsillo. La vida allí no resultó muy distinta: trabajar y cantar; ahora, mientras el trabajo era limpiar casas ella y en una carnicería él, las canciones se cantaban en las juke joints: voz ella, guitarra él. Y todo le vino desde ahí: Koko Taylor recuerda cómo eran esas juke joints: en el campo se reunían en una esquina con una vieja gramola, se echaba una moneda y se escuchaba música (y bailaban y bebían whisky casero, y hablaban y se peleaban, y se rozaban y se marchaban... así durante toda la noche). En otras ocasiones, alguien aparecía con una guitarra o con una tabla de lavar y se ponía a cantar a pelo sin micrófono. Si tenías buen oído, lo oías cantar; si no, lo oías mover la boca (pero también bailabas y bebías whisky casero, y hablabas y te peleabas...toda la noche). En la ciudad, la cosa era diferente: Koko Taylor recuerda muy bien unos cuantos locales, sobre todo el Silvio Lounge: no eran grandes espacios, sino pequeños tugurios, agujeros en la pared, no es como si estuviesen en el campo, pero tampoco algo como para escribir a casa y contarlo. Allí no había que reservar asiento, ni arreglarse para estar guapa, ser amable o tener un cierto tipo de lenguaje, no. Allí se iba a escuchar y cantar, beber whisky y pelear, rozarse y marcharse... toda la noche.



Fíjense por la foto en cómo era el Silvio Lounge: la propia Koko Taylor y Robert "Pops" Taylor (cuarta y quinto por la izquierda), sus hermanos y su cuñada dan la espalda a los músicos que están a escaso metro y medio detrás de ellos y que son nada menos que Muddy Waters, Otis Spann y Jimmy Rogers....

A veces, en ocasiones, Koko Taylor se unía a los cantantes de modo improvisado y cantaba con ellos, conocía a gente y otros la conocían a ella. En los conciertos se conoce a mucha gente y, si te llama la suerte, a la gente adecuada. Hay mujeres a las que conocer es un placer y a las que hacer que te conozcan, un lujo. Oigamos los recuerdos de Koko Taylor: Una noche estaba cantando en el club y ese tío enorme vino hacia mí y me dijo: "Chica, sabes, me gusta cómo cantas. ¿Cómo te llamas?". Le dije mi nombre y muchas cosas más, y le pregunté: "¿Y tú, quién eres?". Él dijo: "Soy Willie Dixon"... Bien, nunca había oído hablar de él. Le dije: "Vale, ¿Y a qué te dedicas?". Y me dijo: "Soy letrista y arreglista, trabajo para Chess Records". Unos cuantos días más tarde, me llamó y me dijo: "¿Sabes? Me gusta de veras tu voz, el modo en que cantas y me encantaría grabar contigo". Yo no sabía que quería decir con eso. No sabía lo que era grabar. Lo próximo que supe es que me cogió a mí y a una banda y comenzó a ensayar mi primera canción.

Poco, muy poco después llegaría Wang Dang Doodle. Se merece que la oigamos en otra versión, un poco más salvaje, antes de seguir. Hay mujeres a las que hay que oir más, mucho más, de una vez:



Willie Dixon era el hombre al que había que arrimarse para entrar en la gran escena del blues del South Side de Chicago. Él escribía las canciones para otros, las arreglaba, les acompañaba al bajo, en la grabación, ya lo hubiera hecho o no él antes. Pero siempre tuvieron más éxito en las otras voces. A partir de aquí le vino el éxito a Koko Taylor. Pero démosle su momento a Dixon y escuchemos su versión en el Chicago Blues Festival de 1980:




A veces, según en qué sitios y qué persona, es impagable entrar; ahora bien, una vez dentro, es absolutamente inaceptable salir. Cuando Willie Dixon llamaba a algunos para una actuación, nadie se negaba. Entonces se podían juntar en un escenario, por ejemplo, Buddy Guy, Howlin' Wolf y Koko Taylor y comenzaban a inventar / reinventar una canción: una frase tú, un punteo yo, seguimos donde lo dejamos antes para luego desvariar por otro lado, y así una canción podía durar media hora, una noche entera y entonces aparecer al amanecer la mujer de Dixon con comida recién cocinada para los músicos exhaustos. 


Hay veces que no se debe pensar en el final, hay que comenzar hasta que se agote por sí solo, no matarlo. Koko Taylor no quiso matar su final, ni cuando su marido murió en ese fatal accidente de tráfico de 1989, de donde ella salió con vida pero destrozada (tanto por dentro como por fuera), ni cuando en los últimos años los problemas de salud la obligaban a suspender conciertos. Koko Taylor, como ciertas mujeres, tenían su filosofía de vida: hago lo que quiero porque amo lo que hago repetía en no contadas ocasiones; para ella Cenicienta no tenía por qué volverse a las doce por culpa de las convenciones sociales, ni Blancanieves, a pesar de los adorables enanos, enclaustrarse en casa con el príncipe azul. Seguía bailando all night long, all night long.

Terminemos por poner la versión de Howlin' Wolf, el primero que popularizo la canción, a pesar de que la odiaba. Le recordaba a las viejas canciones de trabajo de los campos. No lograba aprenderse la letra, es un maldito trabalenguas, y, de hecho, durante la grabación se la tuvo que susurrar el propio Dixon. Primero la versión de 1960:


Ahora la de 1970, donde la fiesta es más lenta, más grave, quizá más sugerente. y sensual. La connotación sexual de Wang dang doodle es más que evidente y Wolf, más viejo, se siente ahora con más fuerza, pero menos rapidez...

 

Por último, una jovencita PJ Harvey en un directo para la MTV de 1993:


Y una versión en directo de Koko Taylor, para que disfrutemos de su fuerza (en aumento conforme avanzaba su carrera) en un pequeño club.
 
Porque, como a ciertas mujeres, hay que conocerlas y dejar que te conozcan en espacios pequeños all night long, all night long.

5 dic 2011

SMOKESTACK LIGHTNING (feat. CRYIN' AT DAYBREAK). De iluminaciones y soledades.

Solíamos sentarnos en el campo y ver los trenes pasar, ver las chispas que salían de sus chimeneas. Esos eran los relámpagos de las chimeneas. Lo que no confesaba Howlin' Wolf era que la noche, el frío, la naturaleza, el tren y la luz asaltaban su enorme cuerpo con el recuerdo de una mujer. Y eso dolía hasta el aullido.
A un lado del océano se toca blues; al otro se escriben haikus:

Piso una rama
un crujido en mi oído
¡qué solo estoy!

La sombra oscila
crepitar de las llamas
agria nostalgia

Haikus e imagen del autor de El blues y la Palabra.
Pero en ambos sitios el contacto con la tierra -sea el campo o la naturaleza- ahonda en la soledad. Es tan romántica la estampa de un hombre solitario sentado y rodeado de naturaleza, que jamás he podido experimentarlo más de media hora sin echar a andar: tras los primeros cinco minutos de contemplación, la cabeza empieza a irse por los recuerdos más duros o los más dañinos sentimientos. Ambos coincidían en un mismo punto: una mujer. La mujer podía cambiar; la desazón siempre era la misma. Son sensaciones, imágenes tan punzantes, tan de aguja, que el mejor modo de expresarlo es a través de la brevedad o de las frases tan simples como evocadoras: el blues, el haiku.

Desde los primeros treinta, cuando acompañaba a Charlie Patton por las comunidades del Delta, Howlin' Wolf cantaba a los trenes que despedían destellos en la noche y a las mujeres que echaba de menos. Smokestack Lightning, "Los relámpagos de la chimenea". Tren, soledad y amor. Todo un imaginario del blues. La canción, según parece inspirada en Moon Going Down, "La luna se está poniendo", del propio Patton (Paramount, Mayo 1930) fue germinando y no se grabaría hasta 1956, aunque con una versión anterior cinco años antes con el título de Cryin' at daybreak, "Llorando al amanecer" (RPM, 1951):

Oh, tell me, baby, what's the matter now?
Oooh, oooh, oooh
Eh, dime, niña, ¿qué pasa ahora?
oh, oh, oh.
Oh, today have been a long old lonesome day.
Oooh, oooh, lonesome day.
Eh, hoy ha sido un largo y duro día triste y solitario.
oh, oh, un día triste y solitario.
Oh, smokestack lightning shining just like gold.
Oh, don't you hear me crying?
Oooh, oooh, oooh
Eh, relámpago de la chimenea, que brillas como el oro,
eh, ¿no oyes cómo lloro?
Oh, oh, oh.
Oh, today have been a long old sad old day.
Oh, don't you hear me crying?
Oooh, oooh, oooh
Eh, hoy ha sido un largo y duro día triste.
Eh, ¿no oyes cómo lloro?
Oh, oh, oh.
Oh, look here, baby. What you got on your mind?
Oh, don't you hear me crying?
Oooh, oooh, oooh
Eh, mira aqu, niña. ¿Qué te ronda por la cabeza?
Eh, ¿no oyes cómo lloro?
Oh, oh, oh.
Oh, ain't gon' marry, ain't gon' settle down.
Oh, don't you hear me crying?
Oooh, oooh.
Eh, no voy a casarme, no voy a sentar la cabeza.
Eh, ¿no oyes cómo lloro?

Aquí están todos los elementos de Smokestack Lightning, que se grabaría para Chess en 1956 con Hubert Sumlin a la guitarra principal, secundado por Willie Johnson, Willie Dixon al bajo, el pianista Hosea Lee Kennard y el batería Earl Phillips. Con la armónica y los aullidos, Howlin' Wolf:

Ah-oh, smokestack lightnin'
shinin' just like gold,
why don't ya hear me cryin'?
A-whoo-hoo, oooo
whooo.
Eh, relámpago de la chimenea,
que brillas como el oro,
¿por qué no oyes cómo lloro?
oh, oh, oh.
Whoa-ho, tell me, baby,
what's the matter with you?
Why don't ya hear me cryin'?
Whoo-hooo, whoo-hooo
whooo.
Eh, dime, niña,
¿qué pasa contigo?
¿por qué no oyes cómo lloro?
Oh, oh, oh.
Whoa-oh, tell me, baby,
where did ya stay last night?
A-why don't ya hear me cryin'?
Whoo-hoo, whoo-hooo
Whooo.
Eh, dime, niña,
¿donde te quedaste anoche?
¿Por qué no oyes cómo lloro?
Oh, oh, oh.
 Whoa-oh, stop your train,
let her go for a ride,
why don't ya hear me cryin'?
Whoo-ooo, whoo-hooo
Whooo.
Eh, para el tren,
déjale dar una vuelta,
¿no oyes cómo lloro?
Whoa-oh, fare ya well,
never see a you no more
A-why don't ya hear me cryin'?
Oooo, whoo-hooo, whoo-hooo
Whooo.
Ay, adiós,
no te volveré a ver nunca más,
¿por qué no oyes cómo lloro?
oh, oh, oh.
Whoa-oh, who been here baby since
I-I been gone, a little bitty boy?
Girl, be on
A-whoo-hooo, whoo-hooo
whooo.
Eh, ¿quién ha estado por aquí, niña, desde
que me fue siendo un niño pequeño?
Niña, quédate.
Oh, oh, oh.


Una canción nacida del Delta. Tópicos sueltos, emplastados, sí. Dos compases y una frase, también. Un riff, ningún cambio, vale; pero, sobre todo, una pura evocación, un estado de ánimo, un lamento, una queja, un lloro. Y Wolf aullando y gimiendo. Puro blues (en todas las acepciones, musicales y no, del término).

Veamos el sentimiento de H. Wolf en esta versión en directo en Reino Unido (1964) también con Dixon y Sumlin. Disfruten de su tamaño, sus movimientos, su cara, su mirada, su boca, sus movimientos, su sudor. Imagínenlo delante de uds. en un local pequeño, no en ese espacio tan grande:


Y lean esta descripción de una actuación suya: marcó el pulso para empezar con un tremendo tema rockero, empezó a cantar rítmicamente, simuló que se iba a ir y de repente pegó un salto enorme hasta el telón que había junto a l escenario. Sujetando el micrófono bajo su poderoso brazo derecho, sin dejar de cantar, empezó a trepar por el telón, subiendo más y más hasta que se detuvo a una considerable altura sobre el escenario. El grueso telón parecía estar a punto de romperse y el público gritaba alucinado. Entonces se soltó y, por medio de un único movimiento, se deslizó telón abajo, cayó de pie sobre el escenario, concluyó la canción y abandonó tranquilamente la escena, cosechando los aplausos más extáticos de la velada.
O no se lo imaginen, vean la genial recreación -vacileo a Muddy Waters incluído- que de la grabación de Smokestack Lightning hace la película Cadillac Records (Daniel Martin, 2008), con Eamonn Walker como Howlin' Wolf, Albert Jones como Hubert Sumlin, Cedric the Enterteiner como Willie Dixon y Jeffrey Wright y Adrien Brody como Muddy Waters y Leonard Chess. 


También aúllan las lobas:


Al otro lado del charco, desde su disco en directo debut, Five Live Yardbirds (Columbia, 1964), los cachorros Yardbirds también se quejaban (Jeff Beck, Eric Clapton, Jimmy Page, menuda manada salió de allí...):


Y no estaban solos, otro lobezno, Eric Burdon, también se acompañaba de sus animales para lamentarse en Animalism (MGM, 1966):


Incluso el aullido más afilado del grungerock, Chris Cornell, quiso llamar al jefe Wolf desde su primer album (Ultramega OK, SST 1988). En sus gritos y en la guitarra de Kim Thayil hay mucho, pero que mucho, dolor.


Smokestack Lightning: en la noche un relámpago que te ilumina por fuera y te hace sentir aún más negro por dentro.

Hubert Sumlin (Greenwood, Mississippi 16/XI/1931 - Wayne, New Jersey 4/XII/2011).
Howlin' Wolf (White Station, Mississippi 10/VI/1910 - Hines, Illinois, 10/I/1976).
Mientras se ideaba esta entrada murió Hubert Sumlin (s.t.t.l.). Sirvan estas palabras como torpe homenaje a su guitarra, que sí chispeaba destellos como el oro. 

7 may 2011

A MAN AND THE BLUES. Del hombre y su tristeza en alcohol.

Unos dientes puramente blancos. Una sonrisa abierta de par en par como la visera redonda de su gorro. Un gorro tan blanco como sus dientes, como los lunares de su camisa negra. Negra como los lunares negros de su guitarra blanca. Blanca como el sonido de un solo eléctrico  que pudo durar como unos veinte minutos.
Calor hacia la una y media de la mañana. Buddy Guy sigue sonriendo en el escenario, se agacha y da un pico a una seguidora que logra alzarse sobre la baranda que protege el escenario. Guy se baja de él sin dejar de tocar y va desenrollando los cientos de metro de cable de su guitarra mientras recorre la plaza de toros de Cazorla. El Mar Rojo se abre ante Moisés que, sin prisas, avanza entre su público, da la vuelta al ruedo y sale de plaza. El sonido te llega desde los altavoces de atrás, al guitarrista lo has dejado de ver. La música no deja de sonar. A los diez minutos vuelve a entrar con la misma sonrisa, el mismo sonido. El milagro por segunda vez, el Mar Rojo lo aclama, sube al escenario y termina el solo. Más calor todavía.
George "Buddy" Guy, Lettsworth, Louisiana 30/VII/1936.
Imagen de Jesús Martín Camacho.
No he visto a un cantante que transmita más alegría en su cara, excepción quizá de "Big Eyes" Smith. Como podemos imaginar, no siempre fue así:

En 1957, Buddy Guy llega a un Chicago donde la estrella absoluta (con permiso de Howlin' Wolf) es Muddy Waters. Pronto se siente derrotado, sin dinero y muerto de hambre. Muddy le echaría bien pronto un cable y, según la leyenda, pan y salami al local donde estaba tocando. La situación era insostenible hasta que ganó un concurso para guitarristas, organizado Magic Sam y Otis Rush,  donde dejó atrás a todos sus adversarios (y con los años a los propios organizadores). ¡Eso sí que es vencer! Ahí comenzó en serio su carrera en la grabación de discos y, junto a los otros dos, daría forma al nuevo sonido del West Side de Chicago: solos de guitarra más largos y urgentes, influencias del gospel, algunos tintes hacia el soul y un sonido muchísimo más moderno para el blues.

Al igual que había pasado anteriormente con Waters, el blues de Chicago daba otro paso de gigante en su evolución, y Buddy Guy fue el elemento conector entre Waters, Wolf y guitarras como Jeff Beck, Eric Clapton, Mark Knopffler o Stevie Ray Vaughan. Pero también como Waters hubo de pasar su peregrinación por el desierto (durante las décadas de los setenta y los ochenta) y hubo de ser salvado por sus admiradores. La fuerza de sus actuaciones, punto fuerte de Guy, hizo que volviese a por sus fueros también a los estudios de grabación. Desde los noventa ha dejado al menos una obra maestra en cada década; y eso no es poco, soy poco dado catalogar así un álbum, pero en mi opinión no se puede decir otra cosa de Damn right, I've got the blues (Silvertone - BMG 1991), Sweet Tea (Silvertone, 2001) y Living Proof (Jive Records, 2010). ¡Buddy, espero impaciente el 2020!

Hemos hablado de su alegría, sus directos, su fuerza, pero, al decir de Ray Vaughan, Buddy Guy también puede tocar con el silencio más silencios que jamás hayas oído ¡y también de la forma más ruidosa que hayas oído! (...) ¡Puede ponerle tanta emoción usando tan poco volumen! Y aquí entra este A man and the blues, del disco homónimo (Vanguard, 1968):

What can a poor man do, you know, when the blues keep bothering him around (x2)
¿Qué puede hacer un pobre hombre, cuando, sabes, la tristeza no deja de agobiarle?
Give him a half pint of good liquor and sit down and drink it all down
You know, sometimes I feel, I feel like drinkin' me some gasoline (x2)
Strikin' me a match and blow myself up in a steam
Dale medio litro de buen licor, que se siente y se lo beba todo
¿Sabes? A veces me parece que estoy bebiendo gasolina.
Enciéndeme una cerilla y saldré ardiendo.
I feel I'm gonna move on back down south,
you know where the water tastes like cherry wine, (x2)
because this crap of whiskey and water tastes to me like turpentine
Voy a volver al sur,
donde el agua sabe a licor de cereza, 
porque esta mierda de whisky y agua me sabe a aguarrás.


Impagable el piano de Otis Spann. Canción de lamento, de rendición, de no poder levantarse del sofá, de bajad las persianas, apagad el mundo, no me atrevo siquiera a pensar, no puedo no recordar. De golpeo de las teclas contra el estómago, de las cuerdas contra el pecho.
No voy a poner ninguna versión, vamos a dejar a Buddy Guy con su resaca, su dolor. 
Shhh, silencio, salgamos sin hacer ruido.

El pasado 5 de mayo Buddy Guy se convertía en el triunfador de los Blues Awrads de la Blues Fundation, al ganar cinco de los más importantes: Mejor intérprete, Mejor actuación, Disco del año (Living Proof), Mejor disco de blues contemporáneo, y Canción del año (Living Proof).

Sobre Buddy Guy:
- Damn Right. I've got the Blues: Buddy Guy and the Blues Roots of Rock-And-Roll. Donald Wilcox & Buddy Guy (1993).

31 mar 2011

BACK DOOR MAN. De Lobos y puertas que aúllan.

Una voz más fuerte que quince hectáreas de ajos picados o como un cubo de clavos que se cae. Y la presencia de su dueño no le iba a la zaga: unos ciento treinta kilos repartidos uniformemente en casi dos metros de cuerpo de un hombre de cuarenta y un años, trabajado y maltratado por una infancia y juventud dignas de Oliver Twist. Y, sin embargo, eso no fue lo que más impresionó a Sam Phillips, encargado de Memphis Recording Service (la posterior Sun Records):


Ya había oído hablar de él y de sus apariciones en la KWEM, pero cuando Howlin' Wolf cogió la armónica (casi engullida entre un rostro enorme que,  aun así, parecía pequeño ante sus manazas! y la guitarra y tocó a su modo primitivo Moanin' at Midnight y How many more years, sólo pudo decir: "Dios, valía la pena ver el fervor en su cara (...) ¡qué distinto era de los demás y qué bueno!". Siempre lo consideró su mayor descubrimiento -y estamos hablando del hombre que dio a conocer a Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins o Johnny Cash, entre otros-.
Pero Howlin' Wolf (White Station, Mississippi 10-VI-1910 - Hines, Illinois 10-I-1976) era distinto. Dueño absoluto de la escena de West Memphis, se marchó a Chicago para competir con Muddy Waters (¡bendita rivalidad!). Su blues, sí, era primitivo, pero de un primitivismo deliberado. Aun así, no podía ser de otro modo en un hombre que aprendió siendo niño de Charley Patton, viajó y tocó con Robert Johnson, fue discípulo de armónica de Sonny Boy Williamson II, y compañero también de Son House, Willie Brown, Johnny Shines y Jimmy Rogers entre otros. Repetimos: ¡qué distinto era de los demás y qué bueno! Y el bueno de Sam Phillips aún no había visto sus actuaciones: puro espectáculo (sin desdeñar la música, claro), con El lobo corriendo, aullando, tirado en el suelo, montando a jovencitas a sus espaldas, destaponando botellas de cocacola escondidas en su bragueta, con metros y metros de cable de micrófono para subir por los telones o abandonar el local sin dejar de cantar... (todo esto en una época en que la silla del cantante era casi tan imprescindible como los instrumentos). Merece la pena creer en la inversión del espacio-tiempo para poder verlo en un concierto.

La canción que aquí traemos es Back door man, se podrían elegir otras, pero se la quiero dedicar a  mi amigo Alcántara (Ete, Diyi), por razones que, tanto él como muchos, conocemos de sobras. 
La historia del amante que entra y sale por la puerta de atrás mientras ellas abren la puerta principal a sus maridos. Canción de su bajista Willie Dixon, compositor tanto de Wolf como de Waters. Eso sí es estar entre dos fuegos. La letra le viene (a Wolf) como aullido al dedo.

La oímos en su versión original de 1962 (Chess):

I am, a back door man
I am, a back door man
Well the, men don't know, but the little girls understand
When everybody's tryin' to sleep
I'm somewhere making my, midnight creep
Yes in the morning, when the rooster crow
Something tell me, I got to go
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombre no saben lo que es, pero las niñitas lo entenderán.
Cuando todo el mundo está intentando quedarse dormido,
yo estoy por alguna parte arrastrándome a medianoche,
y por la mañana, cuando el gallo cacarea, 
algo me dice que tengo que largarme.
I am, a back door man
I am, a back door man
Well the, men don't know, but little girls understand
They, take me to the doctor, shot full o' holes
Nurse cried, please save the soul
Killed him for murder, first degree
Judge's wife cried, let the man go free
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombres no saben lo que es, pero las chiquillas lo entenderán.
Ellos me llevan al doctor lleno de agujeros de bala,
la enfermera lloraba: "por favor, salva su alma,
lo maté, fue asesinato en primer grado",
la mujer del juez lloraba: "déjalo libre"
I am, a back door man
I am, a back door man




Well the, men don't know, but little girls understand
Stand out there, cop's wife cried
Don't take him down, rather be dead
Six feets in the ground
When you come home you can eat, pork and beans
I eats mo' chicken, any man seen
I am, a back door man
I am, a back door man
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,

yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombres no saben lo que es, pero las chiquillas lo entenderán.
Están ahí fuera esperando, la mujer del policía lloraba:
"no lo arrestéis, mejor será que esté muerto
a seis pies bajo tierra".
Cuando llegas a casa podrás comer cerdo y judías
yo como más gallinas de las que pueda ver cualquier hombre.
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.


Y ahora, la versión de The Doors (The doors, Elektra, 1967). En sus actuaciones en vivo los gestos de Jim Morrison (en esto, casi deudor de Wolf) dan una interpretación más carnal a esa puerta de atrás:



Yeah, I'm a back door man
I'm a back door man
The men don't know
but the little girl understand
Soy un hombre de la puerta de atrás, 
soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.
Hey all you people that tryin' to sleep
I'm out to make it with my midnight dream
'cause I'm a back door man
the men don't know
but the little girl understand
All right, yeah
Todo el mundo trata de dormir,
estoy afuera para hacérmelo con mi sueño de medianoche,
porque soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.
You men eat your dinner
eat your pork and beans
I eat more chicken
than any man ever seen, yeah, yeah
Vosotros, hombres, comed vuestra cena,
comed vuestro cerdo con alubias,
pero yo como más pollo
de lo que cualquier otro hombre haya visto.
I'm a back door man
the men don't know
but the little girl understand
Un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben qué es, 
pero las chiquillas lo entenderán.
Well, I'm a back door man
I'm a back door man
baby, I'm a back door man
The men don't know
but the little girls understand. 
Soy un hombre de la puerta de atrás,
soy un hombre de la puerta de atrás,
soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.


Sobre Howlin' Wolf:
- Moanin' at midnight. The life and times of Howlin' Wolf. James Segrest & Mark Hoffman.

27 mar 2011

NOBODY KNOWS YOU WHEN YOU'RE DOWN AND OUT. De estar arriba y abajo.

Nos quedamos en la entrada anterior sin escuchar a la pobre Bessie Smith, y eso no es más que un reflejo de lo que fue su vida: del éxito y los parabienes al final más trágico y olvido. Más aún si hacemos caso a la leyenda: a una Bessie malherida en un accidente de tráfico entre Memphis y Clarksdale le deniegan la entrada a un hospital por ser negra. Demasiados datos a favor y en contra para aceptar o no esta versión. Incluso una obra de teatro echa más leña al fuego: The death of Bessie Smith (1959) de Edward Albee [autor, por cierto, de ¿Quién teme a Virginia Wolf? -E. Taylor, s.t.t.l.]:

Jack: Esta mujer está malherida...
2ª enfermera: Espere su turno.
Jack: Señora, Bessie Smith está dentro de ese coche...
2ª enfermera: Me importa un comino quién está allá dentro, negro. ¡Espere su turno!

Devolvamos por tanto su voz aquí a la Emperatriz del blues con un tema de Jimmie Cox que le vino como anillo al dedo y que, a pesar de no ser escrito para ella, parece casi biográfico, Nobody knows you when you're down and out, grabado el 15-V-1929 (Columbia/Legacy):

Once I lived the life of a millionaire,

spending my money, I didn't care

I carried my friends out for a good time,

buying bootleg liquor, champagne and wine.
Una vez tuve la vida de una millonaria,
gastándome el dinero sin darle importancia,
sacaba a mis amigos de fiesta,
compraba licor de comtrabando, champán y vino.


Then I began to fall so low,

I didn't have a friend, and no place to go
.
So if I ever get my hand on a dollar again,

I'm gonna hold on to it till them eagle's grin

.
Luego empecé a caer muy bajo,
no tenía ningún amigo, ni ningún lugar adonde ir.
Si alguna vez vuelvo a tener un dólar en mi mano,
lo voy a guardar hasta que me sonría la suerte (lit. "el águila", que aparece en la moneda de dólar)
Nobody knows you when you down and out

In my pocket not one penny,

and my friends I haven't any

But If I ever get on my feet again,

then I'll meet my long lost friend
.
Nadie te conoce cuando estás completamente arruinada.
En mi bolsillo ni un centavo;
de mis amigos, no me queda ninguno;
pero si alguna vez me vuelvo a poner en pie,
encontraré a mis viejos amigos perdidos,
It's mighty strange, without a doubt

Nobody knows you when you down and out

I mean when you down and out

.
Mmmmm, when you're down and out.
Es poderosamente extraño, sin ninguna duda,
nadie te conoce cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada,
mmmm, cuando estás completamente arruinada.

mmmmm, not one penny

And my friends I haven't any,

mmmmm, well I felt so low

Nobody wants me round their door.
mmmmm, sin ningún centavo,
de mis amigos no me queda ninguno,
mmmmmmm, me sentí tan hundida,
nadie me quería junto a su puerta.
mmmmm, without a doubt,

No man can use you wen you down and out

I mean when you down and out
mmmmm, sin ninguna duda,
ningún hombre puede usarte cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada.

Desoladora la aceptación de que los hombres la han usado, el deseo de tener dinero para que la sigan usando. Bessie Smith.

Muchas han sido las versiones de este tema: Alberta Hunter, Louis Jordan, Nina Simone, Otis Redding, Rod Stewart, etc.
Pero he elegido las de Eric Clapton, el hombre que supo hacer de conexión entre el blues tradicional y llevarlo hasta los que no lo conocían; el que estuvo en los grandes grupos de blues ingleses -a los que tanto le debieron sus propios ídolos, caídos en el olvido-: Yardbirds, John Mayall and The Bluesbreakers, Cream; el que con 19 años hizo de músico de sesión junto a nada más ni nada menos que Otis Spann; el que con 25 superó sus miedos e idolatría y se enfrentó como guitarrista principal a Howlin' Wolf; el que luchó durante una década con la heroína y el alcohol para que su batalla más dura fuese superar la muerte de su hijo pequeño. Os dejo con sus dos versiones:

La primera, con su grupo Derek and the Dominos, del álbum Layla and other assorted love songs (1970, Polydor):


La segunda, la de su mítico Unpplugged (1992, Reprise Records, WEA). Por razones sentimentales, es mi favorita, me sigue emocionando muchísimo:





Sobre Eric Clapton:
- Eric Clapton. La autobiografía. Eric Clapton.