Kirk Fletcher en Bluescazorla'08. Foto de J. Martín Camacho.

1 may. 2012

DOWNHEARTED BLUES. De la esclavitud amorosa y la amenaza.

El 16 de Febrero de 1923 Bessie Smith entraba por segundo día consecutivo en los estudios de grabación de Columbia Records. Durante la primera sesión había tardado doce intentos en sacar una toma buena; en la segunda, bastaron tres para dejar grabada una canción que no había cantado nunca anteriormente como primera cara de su carrera. Downhearted blues (El blues del corazón roto) ya no sería más la creación de Alberta Hunter y Lovie Austin (Paramount, Julio 1922). Es más, desde el momento en que fue recogida por el micrófono ya no sería más una canción de Bessie Smith. Acto y seguido se convirtió en la posesión de los setecientos cincuenta mil compradores que tuvo el disco ese mismo año y de los millones que lo habrían de escuchar desde entonces hasta hoy día:



Gee, it's hard to love someone when that someone don't love you.
I'm so disgusted, heartbroken too.
I've got those downhearted blues.
Once I was crazy 'bout a man,
he mistreated me all the time,
the next man I get he's got to promise to be mine, all mine.
Amigos, es duro amar a alguien cuando ese alguien no te ama a ti.
Estoy tan asqueada, tengo el corazón roto.
Tengo este blues del corazón roto.
Hubo un tiempo en que estaba loca por un hombre,
él me maltrataba todo el día,
el próximo hombre que me tenga, tiene que prometerme que será mío, todo mío.
Trouble, trouble, I've had it all my days (x2)
It seem that trouble's going to follow me to my grave.
Penas, penas, las he tenido todos los días,
parece que las penas van a seguirme hasta la tumba.
I ain't never loved but three men in my life (x2):
my father, brother and the man who wrecked my life.
No he amado más que a tres hombres en mi vida:
mi padre, mi hermano y el hombre que me arruinó la vida.
It may be a week, it may be a month or two (x2),
but the day you quit me, honey, it's coming home to you.
Quizá pase una semana, quizá un mes o dos,
pero el día que me abandones, cariño, ese día te perseguirá.
Got the world in a jug, the stopper's in my hand (x2),
Going to hold it,baby, until you men come under my comand.
Guardo el mundo en una cárcel, el candado lo tengo en mi mano,
voy a tenerlo bien agarrado hasta que vosotros, hombres, estéis bajo mis órdenes.

En el primer verso, toda la letra de la canción y toda historia de amor desgraciada; en el último, el juramento de liberación del sufrimiento y la amenaza de convertirse en el contrario.
Alberta Hunter, 1/IV/1895, Memphis, Tennessee - 17/IX/1984, Nueva York

La versión de Alberta Hunter es más rápida, goza de un acompañamiento de viento que alarga cada verso de la cantante y quizá le quita dolor (solía cantarla acompañada de orquesta); en la de Bessie Smith la desesperación está más que marcada por el único instrumento que pasea la voz: el piano.
Quizá la vida de Hunter no fue tan dura como la de Bessie. La suya estuvo acompañada por la fama y el reconocimiento tanto en Chicago como en Nueva York durante los años veinte y por las giras exitosas en París y Londres a finales de esa misma década y la siguiente. Durante la II Guerra Mundial se ofreció como voluntaria para entretener a las tropas norteamericanas a lo largo del Pacífico, Asia y Europa. Siguió cantando con igual seguimiento hasta que, tras la muerte de su madre -a la que estaba fuertemente unida- en 1956, se dedicó a la enfermería. A partir de entonces, grabó algún que otro album, pero no reapareció en la escena hasta 1977, cuando contaba con 82 años. Y allí seguiría hasta su muerte siete años después. Sin embargo, en asuntos de amor su suerte fue la contraria a la de Bessie Smith. Casada joven, no llegó a consumar el matrimonio con su marido poniendo como excusa que no quería tener relaciones en la casa donde vivía su madre; la verdadera razón es que era lesbiana. Cuando su marido se volvió al Sur para no volver, Alberta comenzó una relación con Lottie Taylor que duró muchos años.

Pero reencontrémonos con Bessie Smith. Downhearted blues le viene como anillo al dedo a su vida. Liberadora de ella, la mujer y la raza negra a base de golpe de voz, cadera y desinhibición, sin embargo su vida personal se vio maltratada por el miedo a su marido; eran frecuentes los momentos de violencia doméstica mutua. Pero también casa con ella el final de la letra: no estaba atada a él, lo dice el resto de sus canciones -y sus éstas hablan de su vida- nunca son sólo quejas, nunca es sólo víctima. Durante sus cada vez más largas giras, huiría de él.

La canción que se había apoderado de todo el mundo había sido de Bessie, había sido de Alberta. Esta última diría de la primera que no la conocía, pero tenía la voz más grande que nunguna otra mujer que haya conocido en mi vida.

4 comentarios:

José Baena dijo...

Gracias, Jesús, por el regalo de esta entrada tan hermosa. ¿No has pensado en publicar un libro con todo este ingente material? Desde luego que sería de los primeros en comprarlo.

Recibe un afectuoso recuerdo.

Laura Gallardo dijo...

Sencillamente sublime... Gracias.
(suscribo lo del libro, yo también lo compraría)

Iesus dijo...

Amigo Pepe, también tan bien recordado, sí que está pensada la publicación -incluso medio pactada- de todo lo aquí escrito en modo monografía. ¡Espero que den las fuerzas y siga gustando! Tu criterio siempre es de confianza.

Un abrazo.

Iesus dijo...

Laura, ¡estas obligada a comprarlo! Y tu criterio, exigente e imparcial absolutamente.
Un abrazo.