Kirk Fletcher en Bluescazorla'08. Foto de J. Martín Camacho.
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24 feb 2012

SITTIN' ON TOP OF THE WORLD. De estar arriba y abajo.

Para los dos Agustines, cada uno más amante que el otro de los clásicos.

Ya lo gritó a enjambre pleno Cody Jarrett, el gángster más psicótico y edípico -sí, más aún que el Tony Montana de Scarface-, en Al Rojo Vivo (White Heat, Raoul Walsh, 1949): Made it, ma! Top of the world! ("¡Lo logré, mamá! ¡La cima del mundo!"):


... y el mundo le explotó en su misma cara.

A otro gángster, esta vez real, le gustaba tener presente la cima del mundo en su canción favorita, Sittin' on top of the world, Sentado en la cima del mundo, de The Mississippi Sheiks (Okeh, 1930):

It was all the summer, and all the fall
just trying to find my little, all and all,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
Durante todo el verano y todo el otoño
intenté encontrar a mi chica, por todos los medios,
pero ahora ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.
It was in the spring, one summer day,
just when she left me, she's gone to stay,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
Durante la primavera, un día de verano,
justo cuando me dejó, se fue para siempre,
pero ahora ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.
You may come here running, holding up your hands,
I can't get me a woman, couldn't even get a man,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
Ya puedes venir corriendo, con las manos en alto,
no puedo conseguirme una mujer, ni siquiera un hombre,
pero ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.
There have been days, I didn't know your name
why should I worry and pray in vain,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
Han pasado los días, no sabía ni tu nombre,
¿para qué me voy a molestar en rezar si no valdrá para nada?
pero ahora ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.
Going to the station down in the yard,
gonna get a freight train, waiting done got hard,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
Bajo a la estación de los mercancías,
voy a pillar el tren de mercancias, la espera se me hace dura,
pero ahora ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.
The lonesome day, they have gone by,
why should beg me and say goodbye,
but now she's gone, I don't worry,
I'm sittin' on top of the world.
los días tristes ya han pasado,
¿por qué me suplicaría y me diría adios?
pero ya se ha ido, no me importa,
estoy sentado en la cima del mundo.


Parece que esta cima del mundo tampoco es, como en Al rojo vivo, la cumbre de la alegría. La amarga ironía de la letra está a punto de pegarle otra bofetada en la cara a su protagonista: se ha ido, no le importa, pero su imagen le ronda la cabeza, le hace repetir sus mejores momentos a cada instante... aunque esté en la cima del mundo. Esta versión original, el mayor éxito de The Mississippi Sheiks es quejumbrosa, huele a lamento extenuado, a último abatimiento...
...Justo lo contrario de lo que solían ofrecer sus representaciones: los hijos de Henderson Chatman, violinista famoso tanto entre el público negro como blanco, procaz progenitor de -al menos- once hijos, vio cómo dos de ellos, Lonnie y Bo, transformaron la banda familiar de cuerda que él había creado en 1916 con la introducción del sonido de la guitarra de su primo Walter Vicson. Este trío, primos a su vez de Charlie Patton, fue la base esencial y más duradera de The Mississippi Sheiks, la banda más moderna de la época, principal grupo de Jackson (adonde se marcharon desde su Bolton natal), con un repertorio que desbordaba el blues para anegar el country, jazz o el vals. Todo mezclado en un espectáculo-marmita con bailes, versiones y letras de doble sentido sexual. Antes de que se separaran vivieron cinco años de celebridad entre artistas de la altura de Tommy Johnson o Skip James.

El country más genuino conoció muchas versiones de Sittin' on top of the world. Destacamos la pausada de Doc Watson (Vanguard, 1964), donde uno hasta se pondría de parte de la chica que lo abandona:




Y otra más bluegrass, con unos violines que habrían dejado satisfecho al propio patriarca Chatman, a cargo de Bill Monroe (1958, Decca):




Pero quien sacaría más partido a la canción y a su letra de doble filo fue Howlin' Wolf, cuya admiración por el grupo que la sacó a la luz era más que notoria: "Tenía ritmo su música. Creo que eran los número 1 de esa parte del país. En esos días yo prefería la música de The Mississippi Sheiks a la de Charlie Patton, porque The Mississippi Sheiks tenían un ritmo más rápido. Eran un poco más modernos". Entre lamentos, el Lobo saca el superficial triunfo a la canción. Merece la pena oír las dos versiones principales que realizó. La primera, de finales de 1957 para Chess. Aquí el dolor es impostado, casi recochineo (atención al piano de Hosea Lee Kennard):

One summer day she went away
she gone and left me, she gone to stay,
but now she's gone and I can't worry:
Because I'm sittin' on top of the world.
Un día de verano se largó,
se fue y me dejó, se fue para siempre,
pero ahora ya se ha ido y no me importa:
porque estoy sentado en la cima del mundo.
Worked all the summer, worked all the fall,
had to take Christmas in my overalls,
but now she's gone and I don't worry,
sittin' on top of the world.
Me pasé todo el verano trabajando, todo el otoño trabajando,
tenía que pasarme todas las navidades con el peto de trabajo,
pero ahora ya se ha ido y no me importa:
estoy sentado en la cima del mundo.
Goin' down the freight yard, catch me a freight train,
I'm gonna leave this town, work done got hard,
but now she's gone and I don't worry,
Sittin' on top of the world.
Bajo a la estación de los mercancías, a coger un tren de mercancías,
dejaré este pueblo, se me hace duro el trabajo,
pero ahora ya se ha ido y no me importa:
estoy sentado en la cima del mundo.

La segunda, su versión para la BBC, de 1971, es más acida, me gusta más, casi se nota la extenuación que casi lo arrebata para el otro barrio en los servicios del estudio tras la sesión. Está acompañado a las guitarras por su inseparable Hubert Sumlin' (rítmica) y el jovencito Eric Clapton (principal):


The Grateful Dead, la dotaría de un espíritu burlón, rapidísimo, alegre para su disco de presentación, The Grateful Dead (Warner Bros. 1967):


Lamento, abatimiento, ironía, recochineo, alegría, extenuación, dolor... Nada importa si te sientes como en la cima del mundo... aunque sólo sea para volver a caer.

5 ago 2011

TEXAS FLOOD. De inundaciones y tornados interiores.

Stephen Ray Vaughan
Dallas, Texas 3/X/1954 - East Troy, Wisconsin 27/VIII/1990.

Si junto con Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper dentro de una avioneta destrozada murió el rock and roll, ¿qué pasó entonces con el blues tras ese helicóptero estrellado con los cuerpos de otro tejano, Stevie Ray Vaughan, y Nigel Browne y Colin Smythe? Porque el blues estaba renaciendo -por enésima vez- de las cuerdas de la guitarra de Ray Vaughan en los ochenta. Un blues eléctrico que bebía tanto de Albert King (recuperen para goce de sus oídos ¡y vista! su mano a mano de 1983 en In session, Stax Record) como de Jimi Hendrix. El estado de la estrella solitaria ya había dado muchos buques insignia del género desde el comienzo de los tiempos con Blind Lemon Jefferson o Blind Willie Johnson hasta la época inmediatamente anterior y contemporánea a Vaughan, con Johnny Winter. Pero, a pesar de la influencia de éstos -o de la cercanía de estilo en el caso del albino-, algo me hace estar seguro de que la vía que abrió SRV, que en la vena del oro fue escogida (lo siento, había que escribirlo), era en gran medida original y, de haber tenido el tiempo suficiente para profundizar en ella, las piedras preciosas de su legado habrían tenido mil y una ramificaciones.

Sin embargo, al igual que a Elmore James, la muerte se lo llevó pronto, con apenas treintaycinco años. Sí, los dioses se llevan jóvenes a los que aman, pero en este caso estuvieron torpes los celestiales, pues no hubo catasterismo con el tejano, sino directamente una deificación bien ganada, una elevación hasta las mismas narices de los olímpicos. 

También como Elmore James, Ray Vaughan debió su fulgurante despegue discográfico (500.000 copias vendidas en una semana) a un tema ajeno, pero que era fijo en sus conciertos. En este caso Texas flood (“La riada de Tejas”), original de Larry Davis. Pero ése no había sido el principio, había hecho falta foguearse mucho en los conciertos desde que con diecisiete años el joven Stevie decidió dejar casa y estudios y se centrase en la música teniendo en principio como centro base la escena bluesera de Austin y como base de instrucción su hermano Jimmie y su colección de discos. La afición de Vaughan nace oyendo, mirando y tocando, ellos fueron mis libros. No hay un modo fácil de hacerlo, tú tienes que aprender por ti mismo las partes más duras. Concierto a concierto, llegó su participación y gira con The Cobras, Triple Threat Revue y, finalmente, Chris Layton a la batería y Tommy Shannon al bajo o, lo que es lo mismo, Double Trouble, duo que le siguió hasta el final. Dominadores de la escena tejana, su renombre y oficio les llevó a ser el primer grupo sin disco ni sello discográfico que fue invitado al Festival de Jazz de Montreux. Corría el año 1982 y sólo pasarían meses desde esa actuación hasta que David Bowie eligió a SRV para tocar en su disco Let's dance, John Hammond se fijara en ellos y se los llevara a un estudio de Epic para grabar su primer elepé. Los temas, lógicamente, los mismos que tocaban en los conciertos.

Sí, su carrera empezó con Texas flood y también murió con la música puesta. Tocó este tema en ese último concierto en Easy Troy. Allí, tras un final al calor de Sweet home Chicago en un escenario pisado a la vez por él, su hermano Jimmie, Eric Clapton, Robert Cray y Buddy Guy, sólo le quedaba de vida una hora, la que transcurrió entre su última nota y el choque con las montañas que se interponían entre Wisconsin y Chicago, su próximo destino. El amigo Lewis narra con una emoción y sensibilidad que sólo da el ser parco en la narración esa última noche.

Y si de directos hablamos, disfrutemos de esta versión en Montreux 1985:

Well, there's floodin' down in Texas, all the telephone lines are down (x2)
and I've tryin' to call my baby, Lord, and I can't get a single sound.
Sí, hay una riada en Texas, todas las líneas telefónicas se han caído (x2)
intento llamar a mi novia, Señor, y no consigo oír nada.
Well, dark clouds are rollin' in, man, I'm standing out in the rain (x2)
yeah, flood water keep a rollin', man it's about to drive me poor me insane.
Sí, nubes negras aparecen de todos lados, tío, me quedo fuera, me está lloviendo (x2)
sí, el agua de las riadas sigue apareciendo de todos lados, tío, estoy a punto de volverme loco.
Well, I'm leavin' you baby, Lord, and I'm goin' back home to stay (x2)
well, back home, I know floods and tornados, baby, the sun shines every day.
Sí, te voy a dejar, nena, y me vuelvo a mi hogar para siempre (x2)
sí, de vuelta en casa -nena, ya conozco las riadas y los tornados-, el sol sale todos los días.









Abundan las canciones sobre inundaciones en el blues, sobre todo tras la catastrófica subida del Mississippi en 1927 (de las cuales hablaremos en breve), pero en ninguna de ellas las crecidas y riadas parecen tanto el reflejo (o la realidad) del interior del protagonista.




Al igual que quiso hacer SRV, demos su homenaje a Larry Davis (England, Arkansas 4/XII/1936 - Los Angeles, California 1994), autor de la versión original (Duke Records 158):


Y terminemos con dos testimonios que son dos homenajes al genio de Stevie Ray Vaughan:
"Dije que para interpretar blues es preciso ser doblemente negro. Stevie Ray Vaughan no suma ni una, pero jamás caí en la cuenta." B. B. King.
"Stevie Ray Vaughan es el mejor amigo que he tenido, el mejor guitarrista que he oído y el prototipo de persona que todo el mundo desea conocer." Buddy Guy.

Sobre SRV:
- The fabulous Vaughan brothers. Jimmie & Stevie Ray. James L. Dickerson.
- Stevie Ray Vaughan. Day by day, night after night: his early years, 1954-1982. Craig Hopkins.

27 may 2011

THREE O'CLOCK BLUES. Del insomnio y la desesperación.

En 1955 compró un autobús para desplazar a su banda en sus giras. En 1956 ofreció trescientos cuarenta y dos conciertos; durante los cincuenta años siguientes se mantendría en una media de doscientos setenta y cinco. No es de extrañar que, cuando se lo robaron en una pequeña localidad de Georgia, esto supusiera un duro golpe para él. Se había ido uno de la familia y habían sido miles de quilómetros juntos.

B. B. King y su banda, a punto de montarse en su autobús, en Beale Street, Memphis.
Fotografía del Archivo de Michaell Ochs y del Memphis Music and Blues Museum.
Aspecto del autobús actual que le sirve en las giras.
Tampoco erraríamos si diésemos por seguro que el compromiso de Riley, The Beale Street B(lues) B(oy), King con su música es una extensión del que tenía desde adolescente con el trabajo, cuando se hizo cargo él solo de la granja tras morir su abuela y su madre.
En el campo, era una trabajador incansable, no se le podía dejar ir. Pero pudo más la música que oía incesantemente en la Victrola de su tía (esa máquina me cambió la vida), los sonidos de Blind Lemon Jefferson y Lonnie Johnson (sus referentes más queridos) sacaban de su guitarra, y, sobre todo, su empeño en dedicarse a la música que le rodeaba por fuera y le absorbía por dentro.
Sólo esa tenacidad hizo que se mudase a Memphis y que, cuando viera la oportunidad de entrar a trabajar de la radio, llegase a la emisora de la WDIA empapado, con la guitarra, envuelta entre periódicos, fuertemente apretada contra el pecho y tras una larga caminata desde la estación. Parceía muy triste, pero cuando comenzó a tocar todos supimos que sabía lo que se hacía. El trabajo fue suyo.

En 1951, ya era conocido simplemente como B. B. King y le llegó su primer éxito con una grabación de Sam Phillips para los hermanos Bihari en el Memphis Recording Service. En ese momento se convirtió en el primer bluesman que grababa para el que después sería el todopoderoso sello Sun Records.

Riley King (Itta Bena, Mississippi, 16/IX/1925)
El tema se llamaba Three o'clock blues (El blues de las tres, Modern), y era original de Lowell Fulson (de 1948), de quien poco después también tomaría también prestado su Everyday I have the blues (Todos los días estoy triste), pero lo llevó a su terreno. Y eso no es poco para un músico que amplió y varió los registros del blues desde los inicios de su carrera (y aún no ha dejado de hacerlo).

Three o'clock blues, que permanecería en lo más alto de las listas de rhythm and blues durante diecisiete semanas, suena lento, desesperado, pero con una guitarra limpia y afilada, como la decisión de un suicida: su mente no para de bullir y la solución es oníricamente desesperada. Los registros de la voz son tan seguros como la pulsación de las cuerdas, como su acto final.

Os dejo con dos vídeos de la misma versión original: el primero, en un aparato casi de la época; el segundo con el sonido limpio.



Now here it is three o'clock in the morning, oh can't even close my eyes, yeah
It's three o'clock in the morning baby, oh, I can't even close my eyes
Well, I can't find my baby, keep on lookin' be satisfied.
Ya son las tres de la mañana, ni siquiera puedo pegar ojo.
Son las tres de la mañana, ni siquiera puedo pegar ojo,
No encuentro a mi nena, sigue aparentando estar satisfecho.
I've looked all around me, people, hey, and my baby she knows she can't be found
Looked all around me, people, oh, my baby, she can't be found.
Well, if I don't find my baby, I'm going down to the Golden Ground,
that's where the men hang out down there, they shoot pool, you know.
He mirado a mi alrededor, tíos, sí, pero mi chica sabe que no la puedo encontrar,
miré a mi alrededor, tíos, sí, no puedo encontrar a mi chica.
Bien, si no encuentro a mi chica, me voy a ir al Golden Ground,
donde se ahorcan los hombre, donde se lanzan al agua, ya sabes a qué me refiero.
Goodbye everybody, oh, I believe this is the end,
oh, goodbye everybody, oh I believe this is the end,
You can tell my baby, to forgive me for my sins.
Adios a todos, creo qeu es el final.
Adios a todos, creo que es el final.
Puedes decirle a mi chica que me perdone mis pecados.

Y ahora la versión con uno de los discos homenajes más sentidos de los últimos tiempos, el de Eric Clapton, uno de los más agradecidos guitarras de blues, para uno de sus más admirados iconos, Riding with the king (Reprise, 2000). Casi cuarenta años después de que un jovencito Clapton de veintidós años tocase una jam en el Café Au Go Go con B. B. King, su sueño se cumplió.



Sobre B. B. King:
- Blues All around me: the autobiography of B. B. King. B. B. King & David Ritz.

7 may 2011

A MAN AND THE BLUES. Del hombre y su tristeza en alcohol.

Unos dientes puramente blancos. Una sonrisa abierta de par en par como la visera redonda de su gorro. Un gorro tan blanco como sus dientes, como los lunares de su camisa negra. Negra como los lunares negros de su guitarra blanca. Blanca como el sonido de un solo eléctrico  que pudo durar como unos veinte minutos.
Calor hacia la una y media de la mañana. Buddy Guy sigue sonriendo en el escenario, se agacha y da un pico a una seguidora que logra alzarse sobre la baranda que protege el escenario. Guy se baja de él sin dejar de tocar y va desenrollando los cientos de metro de cable de su guitarra mientras recorre la plaza de toros de Cazorla. El Mar Rojo se abre ante Moisés que, sin prisas, avanza entre su público, da la vuelta al ruedo y sale de plaza. El sonido te llega desde los altavoces de atrás, al guitarrista lo has dejado de ver. La música no deja de sonar. A los diez minutos vuelve a entrar con la misma sonrisa, el mismo sonido. El milagro por segunda vez, el Mar Rojo lo aclama, sube al escenario y termina el solo. Más calor todavía.
George "Buddy" Guy, Lettsworth, Louisiana 30/VII/1936.
Imagen de Jesús Martín Camacho.
No he visto a un cantante que transmita más alegría en su cara, excepción quizá de "Big Eyes" Smith. Como podemos imaginar, no siempre fue así:

En 1957, Buddy Guy llega a un Chicago donde la estrella absoluta (con permiso de Howlin' Wolf) es Muddy Waters. Pronto se siente derrotado, sin dinero y muerto de hambre. Muddy le echaría bien pronto un cable y, según la leyenda, pan y salami al local donde estaba tocando. La situación era insostenible hasta que ganó un concurso para guitarristas, organizado Magic Sam y Otis Rush,  donde dejó atrás a todos sus adversarios (y con los años a los propios organizadores). ¡Eso sí que es vencer! Ahí comenzó en serio su carrera en la grabación de discos y, junto a los otros dos, daría forma al nuevo sonido del West Side de Chicago: solos de guitarra más largos y urgentes, influencias del gospel, algunos tintes hacia el soul y un sonido muchísimo más moderno para el blues.

Al igual que había pasado anteriormente con Waters, el blues de Chicago daba otro paso de gigante en su evolución, y Buddy Guy fue el elemento conector entre Waters, Wolf y guitarras como Jeff Beck, Eric Clapton, Mark Knopffler o Stevie Ray Vaughan. Pero también como Waters hubo de pasar su peregrinación por el desierto (durante las décadas de los setenta y los ochenta) y hubo de ser salvado por sus admiradores. La fuerza de sus actuaciones, punto fuerte de Guy, hizo que volviese a por sus fueros también a los estudios de grabación. Desde los noventa ha dejado al menos una obra maestra en cada década; y eso no es poco, soy poco dado catalogar así un álbum, pero en mi opinión no se puede decir otra cosa de Damn right, I've got the blues (Silvertone - BMG 1991), Sweet Tea (Silvertone, 2001) y Living Proof (Jive Records, 2010). ¡Buddy, espero impaciente el 2020!

Hemos hablado de su alegría, sus directos, su fuerza, pero, al decir de Ray Vaughan, Buddy Guy también puede tocar con el silencio más silencios que jamás hayas oído ¡y también de la forma más ruidosa que hayas oído! (...) ¡Puede ponerle tanta emoción usando tan poco volumen! Y aquí entra este A man and the blues, del disco homónimo (Vanguard, 1968):

What can a poor man do, you know, when the blues keep bothering him around (x2)
¿Qué puede hacer un pobre hombre, cuando, sabes, la tristeza no deja de agobiarle?
Give him a half pint of good liquor and sit down and drink it all down
You know, sometimes I feel, I feel like drinkin' me some gasoline (x2)
Strikin' me a match and blow myself up in a steam
Dale medio litro de buen licor, que se siente y se lo beba todo
¿Sabes? A veces me parece que estoy bebiendo gasolina.
Enciéndeme una cerilla y saldré ardiendo.
I feel I'm gonna move on back down south,
you know where the water tastes like cherry wine, (x2)
because this crap of whiskey and water tastes to me like turpentine
Voy a volver al sur,
donde el agua sabe a licor de cereza, 
porque esta mierda de whisky y agua me sabe a aguarrás.


Impagable el piano de Otis Spann. Canción de lamento, de rendición, de no poder levantarse del sofá, de bajad las persianas, apagad el mundo, no me atrevo siquiera a pensar, no puedo no recordar. De golpeo de las teclas contra el estómago, de las cuerdas contra el pecho.
No voy a poner ninguna versión, vamos a dejar a Buddy Guy con su resaca, su dolor. 
Shhh, silencio, salgamos sin hacer ruido.

El pasado 5 de mayo Buddy Guy se convertía en el triunfador de los Blues Awrads de la Blues Fundation, al ganar cinco de los más importantes: Mejor intérprete, Mejor actuación, Disco del año (Living Proof), Mejor disco de blues contemporáneo, y Canción del año (Living Proof).

Sobre Buddy Guy:
- Damn Right. I've got the Blues: Buddy Guy and the Blues Roots of Rock-And-Roll. Donald Wilcox & Buddy Guy (1993).

27 mar 2011

NOBODY KNOWS YOU WHEN YOU'RE DOWN AND OUT. De estar arriba y abajo.

Nos quedamos en la entrada anterior sin escuchar a la pobre Bessie Smith, y eso no es más que un reflejo de lo que fue su vida: del éxito y los parabienes al final más trágico y olvido. Más aún si hacemos caso a la leyenda: a una Bessie malherida en un accidente de tráfico entre Memphis y Clarksdale le deniegan la entrada a un hospital por ser negra. Demasiados datos a favor y en contra para aceptar o no esta versión. Incluso una obra de teatro echa más leña al fuego: The death of Bessie Smith (1959) de Edward Albee [autor, por cierto, de ¿Quién teme a Virginia Wolf? -E. Taylor, s.t.t.l.]:

Jack: Esta mujer está malherida...
2ª enfermera: Espere su turno.
Jack: Señora, Bessie Smith está dentro de ese coche...
2ª enfermera: Me importa un comino quién está allá dentro, negro. ¡Espere su turno!

Devolvamos por tanto su voz aquí a la Emperatriz del blues con un tema de Jimmie Cox que le vino como anillo al dedo y que, a pesar de no ser escrito para ella, parece casi biográfico, Nobody knows you when you're down and out, grabado el 15-V-1929 (Columbia/Legacy):

Once I lived the life of a millionaire,

spending my money, I didn't care

I carried my friends out for a good time,

buying bootleg liquor, champagne and wine.
Una vez tuve la vida de una millonaria,
gastándome el dinero sin darle importancia,
sacaba a mis amigos de fiesta,
compraba licor de comtrabando, champán y vino.


Then I began to fall so low,

I didn't have a friend, and no place to go
.
So if I ever get my hand on a dollar again,

I'm gonna hold on to it till them eagle's grin

.
Luego empecé a caer muy bajo,
no tenía ningún amigo, ni ningún lugar adonde ir.
Si alguna vez vuelvo a tener un dólar en mi mano,
lo voy a guardar hasta que me sonría la suerte (lit. "el águila", que aparece en la moneda de dólar)
Nobody knows you when you down and out

In my pocket not one penny,

and my friends I haven't any

But If I ever get on my feet again,

then I'll meet my long lost friend
.
Nadie te conoce cuando estás completamente arruinada.
En mi bolsillo ni un centavo;
de mis amigos, no me queda ninguno;
pero si alguna vez me vuelvo a poner en pie,
encontraré a mis viejos amigos perdidos,
It's mighty strange, without a doubt

Nobody knows you when you down and out

I mean when you down and out

.
Mmmmm, when you're down and out.
Es poderosamente extraño, sin ninguna duda,
nadie te conoce cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada,
mmmm, cuando estás completamente arruinada.

mmmmm, not one penny

And my friends I haven't any,

mmmmm, well I felt so low

Nobody wants me round their door.
mmmmm, sin ningún centavo,
de mis amigos no me queda ninguno,
mmmmmmm, me sentí tan hundida,
nadie me quería junto a su puerta.
mmmmm, without a doubt,

No man can use you wen you down and out

I mean when you down and out
mmmmm, sin ninguna duda,
ningún hombre puede usarte cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada.

Desoladora la aceptación de que los hombres la han usado, el deseo de tener dinero para que la sigan usando. Bessie Smith.

Muchas han sido las versiones de este tema: Alberta Hunter, Louis Jordan, Nina Simone, Otis Redding, Rod Stewart, etc.
Pero he elegido las de Eric Clapton, el hombre que supo hacer de conexión entre el blues tradicional y llevarlo hasta los que no lo conocían; el que estuvo en los grandes grupos de blues ingleses -a los que tanto le debieron sus propios ídolos, caídos en el olvido-: Yardbirds, John Mayall and The Bluesbreakers, Cream; el que con 19 años hizo de músico de sesión junto a nada más ni nada menos que Otis Spann; el que con 25 superó sus miedos e idolatría y se enfrentó como guitarrista principal a Howlin' Wolf; el que luchó durante una década con la heroína y el alcohol para que su batalla más dura fuese superar la muerte de su hijo pequeño. Os dejo con sus dos versiones:

La primera, con su grupo Derek and the Dominos, del álbum Layla and other assorted love songs (1970, Polydor):


La segunda, la de su mítico Unpplugged (1992, Reprise Records, WEA). Por razones sentimentales, es mi favorita, me sigue emocionando muchísimo:





Sobre Eric Clapton:
- Eric Clapton. La autobiografía. Eric Clapton.