Kirk Fletcher en Bluescazorla'08. Foto de J. Martín Camacho.

31 mar. 2011

BACK DOOR MAN. De Lobos y puertas que aúllan.

Una voz más fuerte que quince hectáreas de ajos picados o como un cubo de clavos que se cae. Y la presencia de su dueño no le iba a la zaga: unos ciento treinta kilos repartidos uniformemente en casi dos metros de cuerpo de un hombre de cuarenta y un años, trabajado y maltratado por una infancia y juventud dignas de Oliver Twist. Y, sin embargo, eso no fue lo que más impresionó a Sam Phillips, encargado de Memphis Recording Service (la posterior Sun Records):


Ya había oído hablar de él y de sus apariciones en la KWEM, pero cuando Howlin' Wolf cogió la armónica (casi engullida entre un rostro enorme que,  aun así, parecía pequeño ante sus manazas! y la guitarra y tocó a su modo primitivo Moanin' at Midnight y How many more years, sólo pudo decir: "Dios, valía la pena ver el fervor en su cara (...) ¡qué distinto era de los demás y qué bueno!". Siempre lo consideró su mayor descubrimiento -y estamos hablando del hombre que dio a conocer a Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins o Johnny Cash, entre otros-.
Pero Howlin' Wolf (White Station, Mississippi 10-VI-1910 - Hines, Illinois 10-I-1976) era distinto. Dueño absoluto de la escena de West Memphis, se marchó a Chicago para competir con Muddy Waters (¡bendita rivalidad!). Su blues, sí, era primitivo, pero de un primitivismo deliberado. Aun así, no podía ser de otro modo en un hombre que aprendió siendo niño de Charley Patton, viajó y tocó con Robert Johnson, fue discípulo de armónica de Sonny Boy Williamson II, y compañero también de Son House, Willie Brown, Johnny Shines y Jimmy Rogers entre otros. Repetimos: ¡qué distinto era de los demás y qué bueno! Y el bueno de Sam Phillips aún no había visto sus actuaciones: puro espectáculo (sin desdeñar la música, claro), con El lobo corriendo, aullando, tirado en el suelo, montando a jovencitas a sus espaldas, destaponando botellas de cocacola escondidas en su bragueta, con metros y metros de cable de micrófono para subir por los telones o abandonar el local sin dejar de cantar... (todo esto en una época en que la silla del cantante era casi tan imprescindible como los instrumentos). Merece la pena creer en la inversión del espacio-tiempo para poder verlo en un concierto.

La canción que aquí traemos es Back door man, se podrían elegir otras, pero se la quiero dedicar a  mi amigo Alcántara (Ete, Diyi), por razones que, tanto él como muchos, conocemos de sobras. 
La historia del amante que entra y sale por la puerta de atrás mientras ellas abren la puerta principal a sus maridos. Canción de su bajista Willie Dixon, compositor tanto de Wolf como de Waters. Eso sí es estar entre dos fuegos. La letra le viene (a Wolf) como aullido al dedo.

La oímos en su versión original de 1962 (Chess):

I am, a back door man
I am, a back door man
Well the, men don't know, but the little girls understand
When everybody's tryin' to sleep
I'm somewhere making my, midnight creep
Yes in the morning, when the rooster crow
Something tell me, I got to go
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombre no saben lo que es, pero las niñitas lo entenderán.
Cuando todo el mundo está intentando quedarse dormido,
yo estoy por alguna parte arrastrándome a medianoche,
y por la mañana, cuando el gallo cacarea
algo me dice que tengo que largarme.
I am, a back door man
I am, a back door man
Well the, men don't know, but little girls understand
They, take me to the doctor, shot full o' holes
Nurse cried, please save the soul
Killed him for murder, first degree
Judge's wife cried, let the man go free
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombres no saben lo que es, pero las chiquillas lo entenderán.
Ellos me llevan al doctor lleno de agujeros de bala,
la enfermera lloraba: "por favor, salva su alma,
lo maté, fue asesinato en primer grado",
la mujer del juez lloraba: "déjalo libre"
I am, a back door man
I am, a back door man




Well the, men don't know, but little girls understand
Stand out there, cop's wife cried
Don't take him down, rather be dead
Six feets in the ground
When you come home you can eat, pork and beans
I eats mo' chicken, any man seen
I am, a back door man
I am, a back door man
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,

yo soy un hombre de la puerta de atrás.
Los hombres no saben lo que es, pero las chiquillas lo entenderán.
Están ahí fuera esperando, la mujer del policía lloraba:
"no lo arrestéis, mejor será que esté muerto
a seis pies bajo tierra".
Cuando llegas a casa podrás comer cerdo y judías
yo como más gallinas de las que pueda ver cualquier hombre.
Yo soy un hombre de la puerta de atrás,
yo soy un hombre de la puerta de atrás.


Y ahora, la versión de The Doors (The doors, Elektra, 1967). En sus actuaciones en vivo los gestos de Jim Morrison (en esto, casi deudor de Wolf) dan una interpretación más carnal a esa puerta de atrás:



Yeah, I'm a back door man
I'm a back door man
The men don't know
but the little girl understand
Soy un hombre de la puerta de atrás, 
soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.
Hey all you people that tryin' to sleep
I'm out to make it with my midnight dream
'cause I'm a back door man
the men don't know
but the little girl understand
All right, yeah
Todo el mundo trata de dormir,
estoy afuera para hacérmelo con mi sueño de medianoche,
porque soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.
You men eat your dinner
eat your pork and beans
I eat more chicken
than any man ever seen, yeah, yeah
Vosotros, hombres, comed vuestra cena,
comed vuestro cerdo con alubias,
pero yo como más pollo
de lo que cualquier otro hombre haya visto.
I'm a back door man
the men don't know
but the little girl understand
Un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben qué es, 
pero las chiquillas lo entenderán.
Well, I'm a back door man
I'm a back door man
baby, I'm a back door man
The men don't know
but the little girls understand. 
Soy un hombre de la puerta de atrás,
soy un hombre de la puerta de atrás,
soy un hombre de la puerta de atrás,
los hombres no saben lo que es,
pero las chiquillas lo entenderán.


Sobre Howlin' Wolf:
- Moanin' at midnight. The life and times of Howlin' Wolf. James Segrest & Mark Hoffman.

27 mar. 2011

NOBODY KNOWS YOU WHEN YOU'RE DOWN AND OUT. De estar arriba y abajo.

Nos quedamos en la entrada anterior sin escuchar a la pobre Bessie Smith, y eso no es más que un reflejo de lo que fue su vida: del éxito y los parabienes al final más trágico y olvido. Más aún si hacemos caso a la leyenda: a una Bessie malherida en un accidente de tráfico entre Memphis y Clarksdale le deniegan la entrada a un hospital por ser negra. Demasiados datos a favor y en contra para aceptar o no esta versión. Incluso una obra de teatro echa más leña al fuego: The death of Bessie Smith (1959) de Edward Albee [autor, por cierto, de ¿Quién teme a Virginia Wolf? -E. Taylor, s.t.t.l.]:

Jack: Esta mujer está malherida...
2ª enfermera: Espere su turno.
Jack: Señora, Bessie Smith está dentro de ese coche...
2ª enfermera: Me importa un comino quién está allá dentro, negro. ¡Espere su turno!

Devolvamos por tanto su voz aquí a la Emperatriz del blues con un tema de Jimmie Cox que le vino como anillo al dedo y que, a pesar de no ser escrito para ella, parece casi biográfico, Nobody knows you when you're down and out, grabado el 15-V-1929 (Columbia/Legacy):

Once I lived the life of a millionaire,

spending my money, I didn't care

I carried my friends out for a good time,

buying bootleg liquor, champagne and wine.
Una vez tuve la vida de una millonaria,
gastándome el dinero sin darle importancia,
sacaba a mis amigos de fiesta,
compraba licor de comtrabando, champán y vino.


Then I began to fall so low,

I didn't have a friend, and no place to go
.
So if I ever get my hand on a dollar again,

I'm gonna hold on to it till them eagle's grin

.
Luego empecé a caer muy bajo,
no tenía ningún amigo, ni ningún lugar adonde ir.
Si alguna vez vuelvo a tener un dólar en mi mano,
lo voy a guardar hasta que me sonría la suerte (lit. "el águila", que aparece en la moneda de dólar)
Nobody knows you when you down and out

In my pocket not one penny,

and my friends I haven't any

But If I ever get on my feet again,

then I'll meet my long lost friend
.
Nadie te conoce cuando estás completamente arruinada.
En mi bolsillo ni un centavo;
de mis amigos, no me queda ninguno;
pero si alguna vez me vuelvo a poner en pie,
encontraré a mis viejos amigos perdidos,
It's mighty strange, without a doubt

Nobody knows you when you down and out

I mean when you down and out

.
Mmmmm, when you're down and out.
Es poderosamente extraño, sin ninguna duda,
nadie te conoce cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada,
mmmm, cuando estás completamente arruinada.

mmmmm, not one penny

And my friends I haven't any,

mmmmm, well I felt so low

Nobody wants me round their door.
mmmmm, sin ningún centavo,
de mis amigos no me queda ninguno,
mmmmmmm, me sentí tan hundida,
nadie me quería junto a su puerta.
mmmmm, without a doubt,

No man can use you wen you down and out

I mean when you down and out
mmmmm, sin ninguna duda,
ningún hombre puede usarte cuando estás completamente arruinada,
me refiero a cuando estás completamente arruinada.

Desoladora la aceptación de que los hombres la han usado, el deseo de tener dinero para que la sigan usando. Bessie Smith.

Muchas han sido las versiones de este tema: Alberta Hunter, Louis Jordan, Nina Simone, Otis Redding, Rod Stewart, etc.
Pero he elegido las de Eric Clapton, el hombre que supo hacer de conexión entre el blues tradicional y llevarlo hasta los que no lo conocían; el que estuvo en los grandes grupos de blues ingleses -a los que tanto le debieron sus propios ídolos, caídos en el olvido-: Yardbirds, John Mayall and The Bluesbreakers, Cream; el que con 19 años hizo de músico de sesión junto a nada más ni nada menos que Otis Spann; el que con 25 superó sus miedos e idolatría y se enfrentó como guitarrista principal a Howlin' Wolf; el que luchó durante una década con la heroína y el alcohol para que su batalla más dura fuese superar la muerte de su hijo pequeño. Os dejo con sus dos versiones:

La primera, con su grupo Derek and the Dominos, del álbum Layla and other assorted love songs (1970, Polydor):


La segunda, la de su mítico Unpplugged (1992, Reprise Records, WEA). Por razones sentimentales, es mi favorita, me sigue emocionando muchísimo:





Sobre Eric Clapton:
- Eric Clapton. La autobiografía. Eric Clapton.

24 mar. 2011

BO-WEAVIL BLUES. Del blues y sus "creadoras"

Coinciden hoy los inicios de este El blues y la palabra, el comienzo del género y las dos mujeres que -casi- dieron este nombre a esta música y ayudaron a que se difundiera por todo el Sur y emigrara al norte. Sus apodos lo dicen todo acerca de su relación con el blues: La madre del blues y La emperatriz del blues, es decir, Ma Rainey y Bessie Smith. 
Las tratamos juntas no sólo por sus dos versiones de Bo-weavil Blues (sólo podremos escuchar la de Ma Rainey), sino también por sus lazos de protectora (Rainey) - protegida (Smith) y amantes.
Gertrude Pridgett. Ma Rainey.
Imagen: Frank Driggs Collection.
Ma Rainey (1886-1939) es protagonista en uno de los orígenes míticos del blues. Cuenta que: en 1902, en una pequeña ciudad de Missouri, hablaba de una chica de la ciudad que comenzó a cantar acerca del hombre que la había abandonado. La canción era tan extraña que le llamó mucho la atención. Aprendió la canción de la visitante y la utilizó en su actuación a menudo como "bis". Esta canción provocó una respuesta tal del público que se ganó un lugar especial en su actuación. En muchas canciones le preguntaron qué clase de canción era, y un día, en un momento de inspiración, respondió: "Es blues". Así que  aquí tenemos que "Ma" Rainey, artista total de vodevil, cantaba esas extrañas canciones ya en 1905. Se convirtió en la más temprana defensora del blues, ella que encarnaba mejor que nadie al estereotipo de mujer del blues.
Bessie Smith.
Imagen: Carl Van Vechten.
En sus shows, cantaba, bailaba, actuaba, hacía de humorista, hacía que la gente llorara y riera. En lo personal era exuberante, dicharachera, ardiente, apabullante en su personalidad y sus gustos tanto por las joyas como por el sexo. Decían de ella: esta mujer, gorda y fea, hacía que en poco tiempo no sólo te pareciera sino que incluso fuese bonita. Sus canciones eran ella. Ella, el personaje: la mamá ardiente, la jefa, la madre del blues.
De su potegida y sucesora quedan mejores grabaciones Aunque el mismo Thomas Edison dijese que tenía mala voz y la rechazaran sellos importantes como Black Swan u Okeh, las canciones de Bessie Smith (1894 - 1937) presentan a una voz profunda, poco refinada, pero de una personalidad tal, que reflejaba perfectamente la vida de su propietaria, marcada por la desgracia con los hombres, la bebida, los escándalos, el sexo y las drogas. Todo ello desde su primera frase grabada: It's hard to love someone when that someone don't love you ("es duro amar a alguien cuando ese alguien no te ama), Downhearted blues (Columbia, 1923). Toda su vida es un blues; la única cantante de blues que son realmente blues. En ella, la cantante era también la canción.










En diciembre de 1923, Ma Rainey graba Bo-Weavil Blues ("El blues del gorgojo"). Una canción que adquiere su ser con la metáfora del gorgojo, escarabajo que se alimenta del algodón cuando aún no está maduro y provocó verdaderas plagas en el Mississippi de los años 1907 - 1915, creando una verdadera devastación económica y social en el Sur (muchas son las canciones de blues que lo nombran).
Gorgojo (curculionidae)
El gorgojo, aquí, es una metáfora claramente sexual del hombre que picotea y devasta a las mujeres -inmaduras- que se le ponen por delante. Si añadimos a esto que la época de recolección de algodón es desde finales de primavera hasta bien entrado el verano, al tema se le asocia, además de la sensualidad y sexualida, el calor, lo terrenal, el campo. La verdadera razón por la que la traigo aquí está en la última estrofa, en esas frases rápidas, de agitación y desesperado intento de consuelo, que acaban en un final absolutamente desolador (precisamente la última frase, que no se escucha). Tanto como gran parte de la vida de estas dos pioneras del blues. Mujeres de experiencia, cinismo y dureza ante la adversidad.
Oigámosla en la voz de Ma Rainey (Paramount, 1923). De esta canción dijo Memphis Minnie: cada vez que la escucho no puedo dejar de llorar:

Hey, bo-weavil, don't sing them blues no more (x2)
Bo-weavil's here, bo-weavil's everywhere you'll go.
Hey, gorgojo, no les cantes más blues (x2)
el gorgojo está aquí, el gorgojo está donde quiera que vayas.
I'm a lone bo-weavil, been out great long time (x2)
I'm gonna sing these blues to ease the bo-weavil's lonesome mind.
Soy un gorgojo solitario, he pasado mucho tiempo lejos (x2)
Voy a cantar esos blues para aliviar la mente solitaria del gorgojo.
I don't want no man to put no sugar in my tea (x2)
Some of them's so evil, I'm afraid they might poison me.
No quiero que ningún hombre le ponga azúcar a mi te (x2)
algunos son tan malvados, que tengo miedo de que me envenenen.
I went downtown and bought me a hat
I brought it back home, I laid it on the shelf,
Looked at my bed, I'm getting tired of sleeping by myself
He ido al centro de la ciudad, me he comprado un sombrero.
Me lo he llevado a casa, lo he dejado en la estantería,
he mirado a la cama, me estoy cansando de dormir sola.


Para terminar, os dejo con el poema en cuatro tiempos Ma Rainey, de Sterling Brown (1932), impregnado de una épica cotidiana que dice mucho acerca del efecto de la insuperable artista sobre su público:

I
When Ma Rainey
Comes to town,
Folks from anyplace
Miles aroun’,
From Cape Girardeau,
Poplar Bluff,
Flocks in to hear
Ma do her stuff;
Comes flivverin’ in,
Or ridin’ mules,
Or packed in trains,
Picknickin’ fools. . . .
That’s what it’s like,
Fo’ miles on down,
To New Orleans delta
An’ Mobile town,
When Ma hits
Anywheres aroun’.

Cuando Ma Rainey
llega a la ciudad,
gente de todos lados
en millas a la redonda,
desde Cabo Girardeu
hasta Poplar Bluff,
acuden en tropel para oír
a Ma hacer lo suyo; 
vienen motorizados
o en mulas,
o hacinados en trenes,
como tontos de picnic...
Así es como es,
en millas, 
hata el delta de New Orleans
y Mobile, 
cuando Ma hace su show
en millas a la redonda.


II
Dey comes to hear Ma Rainey from de little river settlements,
From blackbottorn cornrows and from lumber camps;
Dey stumble in de hall, jes a-laughin’ an’ a-cacklin’,
Cheerin’ lak roarin’ water, lak wind in river swamps.

An’ some jokers keeps deir laughs a-goin’ in de crowded aisles,
An’ some folks sits dere waitin’ wid deir aches an’ miseries,
Till Ma comes out before dem, a-smilin’ gold-toofed smiles
An’ Long Boy ripples minors on de black an’ yellow keys.

II
Vienen a oir a Ma Rainey desde los pequeños poblados del río,
desde los maizales y los campamentos de leñadores;
entran a empellones, entre risas y carcajadas, 
aclamando como el agua estruendosa, como el viento en los pantanos del río.
Y algunos bromistas siguen riendo en los pasillos abarrotados, 
y algunos esperan sentados con sus dolores y desgracias,
hasta que Ma sale antes de ellos, sonriendo con su sonrisa de fundas de oro,
y Long Boy encadena notas con las teclas negras y amarillas.






III
O Ma Rainey,
Sing yo’ song;
Now you’s back
Whah you belong,
Git way inside us,
Keep us strong. . . .
O Ma Rainey,
Li’l an’ low;
Sing us ’bout de hard luck
Roun’ our do’;
Sing us ’bout de lonesome road
We mus’ go. . . .

III
¡Ma Rainey, 
canta tu canción!
Estás de vuelta
adonde perteneces,
entra en nosotros,
haznos mantener fuerte...
¡Ma Rainey!
pequeños y bajos;
cántanos sobre la mala suerte
que nos rodea;
cántanos sobre el camino solitario 
que debemos seguir...

IV
I talked to a fellow, an’ the fellow say,
“She jes’ catch hold of us, somekindaway.
She sang Backwater Blues one day:

   ‘It rained fo’ days an’ de skies was dark as night,
   Trouble taken place in de lowlands at night.

   ‘Thundered an’ lightened an’ the storm begin to roll
   Thousan’s of people ain’t got no place to go.

   ‘Den I went an’ stood upon some high ol’ lonesome hill,
   An’ looked down on the place where I used to live.’

An’ den de folks, dey natchally bowed dey heads an’ cried,
Bowed dey heavy heads, shet dey moufs up tight an’ cried,
An’ Ma lef’ de stage, an’ followed some de folks outside.”

Dere wasn’t much more de fellow say:
She jes’ gits hold of us dataway.

IV
Se lo conté a un amigo, y mi amigo me dijo.
"Ella nos tiene cogidos de algún modo.
Ella cantó Backwater Blues un día:
<<llovió durante días y el cielo estaba negro como la noche,
los problemas empezaron en las tierras bajas por la noche.
Rayos y truenos y la tormenta empezó a retumbar. 
Entonces me fui y subí a una vieja colina, alta y solitaria,
y miré hacia abajo, hacia donde vivía>>
Y entonces la gente bajaba sus cabezas y lloraba,
bajaba sus pesadas cabezas, cerraban fuertemente sus bocas y lloraban,
Y Ma abandonaba el escenario, y salía seguida de algunos".
No había mucho más de lo que decían:
ella nos tiene cogidos de algún modo.

Sobre Ma Rainey:
- Ma Rainey and the Classic Blues Singers. Derrik Stewart-Baxter.
Sobre Bessie Smith:
- Bessie Smith. Empress od the Blues. Elaine Feinstein.



22 mar. 2011

PINETOP PERKINS. Hoy hay Boogie Woogie en el cielo.

Dije que sería una página sólo de canciones. Prometo que la de hoy será la única excepción. Ha muerto Pinetop Perkins. Desde que lo vi en el Bluescazorla de 2007 ha estado entre mis favoritos y le he tenido un cariño muy especial. Hace unos días comentaba su último trabajo en Discóbolo. Vaya aquí el vivituario que le dediqué el julio pasado en la misma revista. Hoy estoy triste, muy triste. Y no se me va de la cabeza.

Pinetop Perkins. Belzoni, Mississsippi, 1913 - Austin, Texas, 2011. 
s.t.t.l. 
Imagen: (c) Jesús Martín Camacho.2007.
Pinetop Perkins cumplió a principios de julio 97 años. A los 14 empezó a tocar el piano. Hoy día es uno de los más reputados pianistas de blues del mundo, pero no publicó su primer álbum en solitario hasta 1988, cuando contaba 72 años. Aunque lo he visto actuar y hablar, sé que nunca podré entrevistarlo. Por tanto, las palabras y los gestos que siguen no las dijo ni los hizo él; los he sentido yo a partir de un par de fotos que saqué de su rostro y sus manos. Probablemente serán verdad.
Aghhr… chico, el bourbon ya no sabe a humo. 1913, Belzoni (Mississippi). El blues se cansó de esperarme y tuve que nacerle. Él aún no sabía que se llamaría así. Las calles todavía apestaban al bochornoso y anticuado jazz. Música loca, vertiginosa la llamaban. Joder, ¡qué ridiculez de locura! Risas. Encías. Apenas tres dientes. Vine al mundo y me retrasé poco para buscarle. Al blues, claro. Sólo un poco. Dedo en alto, ojos cerrados, boca seria. Trece años después ya aporreaba el piano. Dignidad de pillo. La guitarra, no podía. Levanta, brazos fláccidos, el brazo izquierdo, que no puede extender del todo; lo señala. ¡Maldito asno! Me lo destrozó del todo. Así eran las bromas en aquellos tiempos. Y ya han pasado casi cien años.Intenta silbar, pero sólo aire y saliva. Apenas tres dientes. No te voy a decir todo lo que puedes leer en las revistas. Han sido ochenta años. Su rostro, que juega a mostrarse entre gracioso y orgulloso, no puede ocultar la falta de memoria que ya hace mella. Ahora me da igual tocar en el Delta, en Chicago o al otro lado del charco. Lo indispensable: tocar todas las noches. Pero el tabaco ya no me seca el remojo; el bourbon no está velado. Tras esos ochenta años sigo maltratando las teclas con mimos resbalados: negra, blanca, negra, blanca, blanca, negra. Une los labios, las arrugas se retrotraen e imita el sonido de un bajo. Ay, pero mis ojos no distinguen las negras de las blancas desde hace tiempo. La mano recorre la comisura de los labios descolgados. El bajo ya no suena.
Pero el trago bueno del malo, ay chico, ¡ése no se me escapa! Aunque hace ya cuatro años que no lo acompaña la calada. El tabaco o el bourbon, me dijo. Y fue el tabaco. Achina los ojos, baja la voz. De todos modos el humo acompaña en el bar de Williamson cada noche. A cada trago del licor, hincho los pulmones –gesto de flaca aspiración– y recojo las bocanadas de todo el garito –risotada de ingeniosa inspiración–. Y el oído. No hay vista, pero sí oído. Se pasea los dedos de una mano sobre los de la otra. Y tacto. Me queda poco. Mira mis manos. Más que dedos son nudos. Su color es el de la tierra. Regreso al suelo. Va siendo hora. Cada vez que termino de tocar, me es más difícil levantarlos de las teclas. Quieren volverse raíces, volver a la tierra. La buscan. Pero en su camino está el piano: negra, blanca, negra, negra, blanca. Su voz es queda. Sus manos, no.

Preparen allá arriba sus ganas de bailar, que hoy hay Boogie Woogie:



Pinchando aquí leerán las líneas que le dediqué en Discóbolo tras su muerte.