Kirk Fletcher en Bluescazorla'08. Foto de J. Martín Camacho.
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30 ene 2012

BORN UNDER A BAD SIGN. Sobre un destino triste y una vida feliz.

Son muchas las veces que me han repetido que tengo suerte en esta vida; son demasiadas a lo largo de ella las que me he sentido desafortunado. Pero, ¿y si son las dos caras de una misma moneda? ¿y si la buena estrella llama al infortunio? ¿y si únicamente a través de la desdicha se logra la ventura? De hecho, el destino es lo único a lo que no se pueden oponer los dioses...
No es esto un manual de autoestima, sino que la confirmación de estas dos caras del fatum es una canción compuesta también a dos manos: letra de William Bell y música de Booker T. Jones; y tocada por un tercero, Albert King, con el acompañamiento musical del propio Booker T. and The M.G.'s. Escuchemos Born under a bad sign, "Nacido con mala estrella", en su versión original de 1966, para el sello Stark:

Born under a bad sign,
I been down since I begin to crawl.
If it wasn't for bad luck,
I wouldn't have no luck at all.
Hard luck and trouble is my only friend,
I been on my own since I was teen.
Nací con mala estrella,
he estado deprimido desde que empecé a gatear.
Si no fuese por mi mala suerte,
no tendría suerte en absoluto.
La mala suerte y los problemas son mis únicos amigos,
llevo solo desde los diez años.
Born under a bad sign,
I been down since I begin to crawl.
If it wasn't for bad luck,
I wouldn't have no luck at all.
Nací con mala estrella,
he estado deprimido desde que empecé a gatear.
Si no fuese por mi mala suerte,
no tendría suerte en absoluto.
I can't read, haven't learned how to write,
my whole life has been one big fight.
Born under a bad sign,
I been down since I begin to crawl.
If it wasn't for bad luck,
I wouldn't have no luck at all.
No sé leer, nunca aprendía a escribir,
toda mi vida ha sido una gran lucha.
He estado deprimido desde que empecé a gatear.
Si no fuese por mi mala suerte,
no tendría suerte en absoluto.
I ain't lyin',
If it wasn't for bad luck,
I wouldn't have no kind-a luck,
If it wasn't for real bad luck,
I wouldn't have no luck at all.
No estoy mintiendo,
Si no fuese por mi mala suerte,
no tendría ningún tipo de suerte,
si no fuese por mi mala, mala suerte,
no habría tenido ningún tipo de suerte.
Wine and women is all I crave.
A big legged woman is
gonna carry me to my grave.
Born under a bad sign,
I been down since I begin to crawl.
If it wasn't for bad luck,
I wouldn't have no luck at all.
Yeah, my bad luck boy
been havin' bad luck all of my days, yes.
Vino y las mujeres es todo lo que ansío.
Una mujer con las piernas largas me llevará a la tumba.
Nací con mala estrella,
he estado deprimido desde que empecé a gatear.
Si no fuese por mi mala suerte,
no tendría suerte en absoluto.
Sí, un niño con mala suerte,
que ha tenido mala suerte todos los días, sí.

Una historia tristísima, de abnegación al hado, de un futuro que será igual que el presente, que no es sino la continuación inmutable del pasado. Todo hilvanado por un sólo concepto: la mala suerte, la única que existe para él. Pero ¿y la música? ¿y la interpretación? Estallidos, coros apabullantes y un buenrrollismo cien por cien. Nos están gritando eso de que "Al buen tiempo buena cara" se queda corto para la filosofía que hay que tomar en la vida.

Albert Nelson. Albert King.
Indianola, Misisipí 25/IV/1923 - Memphis, Tennessee 21/XII/1992
El que nos la hace llegar es el menor de trece hermanos que trabaja en una plantación de Arkansas, donde crece tras haber nacido en Indianola, Misisipí. La música recorre los casi dos metros y más de cien kilos de Albert King. Pero su verdadero nacimiento al mundo fue en los sesenta, cuando su voz melosa abandona el góspel, después de abandonar las grabaciones para Chess y Parrot en Chicago, al finalizar su doctorado en guitarra bajo la tutela de Robert Nighthawk, al volver a Memphis con su característica Gibson Flying V, en fin, justo al cruzarse con el sello Stark.
A partir de entonces, en pleno época de la eclosión del blues rock de la mano de B.B. King, Otis Rush, Freddie King o Buddy Guy, las manos que a veces se habían estrechado entre el blues y el soul se tornan un estrecho abrazo. Albert King se apoya en los metales y los coros para que se desplace el sonido de su guitarra. Sus notas quedan suspendidas en el aire, sin prisas: ven, tócame, disfruta de mí hasta que me vaya. Son pocas, pero penetrantes; tardas en abandonarlas, mucho después de que se hayan ido.
Si su irrupción fue en el 62 con Don't throw your love on me so strong, el éxito le vino precisamente con Born under a bad sign y, sobretodo, con la versión de Cream (Wheels of fire, Polydor, 1967), con una guitarra más afilada y una base más agobiante: la mala suerte no se separa de tu espalda


Su consagración con los nuevos tiempos llegó con el concierto que dio en el templo del rock, el Filmore East de San Francisco en 1968 al grito de Blues Power! Era la época en que teloneaba a Janis Joplis y a Jimi Hendrix. La versión de este último, grabada en la segunda mitad de los sesenta, pero que no aparecería hasta su álbum póstumo Blues (MCA, 1994), es una recreación instrumental que desgrana todos los sonidos del original:


Murió Albert King en Memphis de un ataque al corazón en 1992. Cuentan que en sus últimos tiempos la indiferencia le había ido ganando la batalla a la genialidad en los escenarios. Como negación de ello, queda su canto de cisne: un mano a mano con Stevie Ray Vaughan en su encuentro de 1983 para la cadena CHCH de Ontario. Una reunión a la altura de las más grandes:


Nina Simone tampoco pudo resistirse a ralentizar la mala suerte en un directo de 1968:




Etta James en su álbum Life, love and the blues (Private Music, 1998), a quien se podría muy bien amoldar la historia de la canción. Sirva como homenaje póstumo:


Sí, un destino triste el de Etta y el de Born under a bad sign, pero en un envoltorio alegre. El blues de Albert King suena fresco -aún sigue sonando así-, su guitarra resplandece. En su lápida, escrito el título de otro tema, I'll play de blues for you: el muerto consuela al vivo, que alivia las penas con el blues del difunto. Sí, no estoy muerto, tocaré blues por ti.


Tumba de Albert King en Memphis.

23 sept 2011

ALL YOUR LOVE. Del amor y el amor.

[necesarias desde aquí las disculpas por el tiempo transcurrido sin publicar nada;
imperiosa la denuncia a Orange por intentar hacerse con mi adsl a lo somorgujo.
Con esto, todo dicho]

Toda una generación huérfana; todo un mundo por descubrir y ser descubierto. Todo lo que no será nunca descubierto, inventado. Otra víctima joven, otro talento masacrado a punto de despegar. Dos discos en un año: West Side Soul (Delmark, 1967) y Black  Magic (Delmark, 1968) y un concierto que le abriría las puertas del ámbito nacional y negociar con el prestigioso sello Stark: 1969, Ann Arbor Blues Festival, mostró a Muddy Waters, Howlin' Wolf, Mississippi Fred McDowell, Otis Rush, B.B. King, Lightning Hopkins y tantos otros a los pies de un joven de 32 años llamado Magic Sam. Ese mismo año moriría.
Samuel Gene "Magic Sam" Maghett
Grenada, Mississippi 14/II/1937 - Chicago, Illinois 1/XII/1969

Había nacido en el Mississippi en el 1937, en el momento histórico justo para llegar a Chicago y empaparse del apogeo de la electrificación de la guitarras por parte de Muddy Waters. Era 1950, Magic Sam con trece años ya dominaba la guitarra. 
Pronto lleva la música del Delta, flanqueada por el estilo de Waters y B. B. King, a su propia banda Good Rockin' Sam. Llama la atención de Willie Dixon, lo cual significa que las puertas se abren; y si no fueron las de Chess, sí las de Cobra, donde con 20 años graba este All your love ("Todo tu amor"). Se convierte en su canción franquicia gracias un riff machacón que reproducirá, con algún que otro cambio, en Easy babe o Everything is gonna be alright. Lo que quizá no sepan es que ya estaba insinuado en el tema de Ray Charles, Lonely Avenue ("Avenida Solitaria", 1956 Atlantic):


Pero volvamos a All your love, aquí en su versión del disco West Side Soul: 
All your love, baby, can it be mine. (x2)
I hate to be the one,
the one love you left behind.
Todo tu amor, nena, puede ser mío.
Odio ser el único,
el único amor al que dejas atrás.
All your love, baby, don't put around. (x2)
Love is the one thing, baby,
you won't find on the ground.
Todo tu amor, nena, no me rodees (x2).
El amor es lo único, nena,
que no encontrarás tirado por el suelo.
All your love, I've got to have one day. (x2)
Don't you leave me, baby,
please, come back this way.
Todo tu amor, algún día tendré que tenerlo. (x2)
No me dejes, nena,
por favor, vuelve aquí.

El ritmo incesante, repetitivo, de zumbido de abejorro en siesta de campo, no puede ir mejor con la idea rondando la cabeza, con la obsesión que no para. Con el anhelo de la posesión, la idealización del sentimiento, la certeza de la consecución.

Todo esto estaba en Magic Sam, aquél que huyó del ejército sin importarle el deshonor de su licenciamiento ni el tiempo en el calabozo (¿el rockabilly de 21 days in jail?). Todo en Magic Sam cuando llegó tarde al Festival de Ann Arbor -suerte que Charlie Musselwhite salió por él- sólo con su bajista y reclutando a Sam Lay como batería. Todo en Magic Sam que no paró de dejar bocas abiertas. 

Magic Sam, vértice de la tríada del Chicago eléctrico post Muddy Waters junto a Buddy Guy y Otis Rush. ¿Hasta dónde habría llegado de no haberse ido a los 32 años? 

7 may 2011

A MAN AND THE BLUES. Del hombre y su tristeza en alcohol.

Unos dientes puramente blancos. Una sonrisa abierta de par en par como la visera redonda de su gorro. Un gorro tan blanco como sus dientes, como los lunares de su camisa negra. Negra como los lunares negros de su guitarra blanca. Blanca como el sonido de un solo eléctrico  que pudo durar como unos veinte minutos.
Calor hacia la una y media de la mañana. Buddy Guy sigue sonriendo en el escenario, se agacha y da un pico a una seguidora que logra alzarse sobre la baranda que protege el escenario. Guy se baja de él sin dejar de tocar y va desenrollando los cientos de metro de cable de su guitarra mientras recorre la plaza de toros de Cazorla. El Mar Rojo se abre ante Moisés que, sin prisas, avanza entre su público, da la vuelta al ruedo y sale de plaza. El sonido te llega desde los altavoces de atrás, al guitarrista lo has dejado de ver. La música no deja de sonar. A los diez minutos vuelve a entrar con la misma sonrisa, el mismo sonido. El milagro por segunda vez, el Mar Rojo lo aclama, sube al escenario y termina el solo. Más calor todavía.
George "Buddy" Guy, Lettsworth, Louisiana 30/VII/1936.
Imagen de Jesús Martín Camacho.
No he visto a un cantante que transmita más alegría en su cara, excepción quizá de "Big Eyes" Smith. Como podemos imaginar, no siempre fue así:

En 1957, Buddy Guy llega a un Chicago donde la estrella absoluta (con permiso de Howlin' Wolf) es Muddy Waters. Pronto se siente derrotado, sin dinero y muerto de hambre. Muddy le echaría bien pronto un cable y, según la leyenda, pan y salami al local donde estaba tocando. La situación era insostenible hasta que ganó un concurso para guitarristas, organizado Magic Sam y Otis Rush,  donde dejó atrás a todos sus adversarios (y con los años a los propios organizadores). ¡Eso sí que es vencer! Ahí comenzó en serio su carrera en la grabación de discos y, junto a los otros dos, daría forma al nuevo sonido del West Side de Chicago: solos de guitarra más largos y urgentes, influencias del gospel, algunos tintes hacia el soul y un sonido muchísimo más moderno para el blues.

Al igual que había pasado anteriormente con Waters, el blues de Chicago daba otro paso de gigante en su evolución, y Buddy Guy fue el elemento conector entre Waters, Wolf y guitarras como Jeff Beck, Eric Clapton, Mark Knopffler o Stevie Ray Vaughan. Pero también como Waters hubo de pasar su peregrinación por el desierto (durante las décadas de los setenta y los ochenta) y hubo de ser salvado por sus admiradores. La fuerza de sus actuaciones, punto fuerte de Guy, hizo que volviese a por sus fueros también a los estudios de grabación. Desde los noventa ha dejado al menos una obra maestra en cada década; y eso no es poco, soy poco dado catalogar así un álbum, pero en mi opinión no se puede decir otra cosa de Damn right, I've got the blues (Silvertone - BMG 1991), Sweet Tea (Silvertone, 2001) y Living Proof (Jive Records, 2010). ¡Buddy, espero impaciente el 2020!

Hemos hablado de su alegría, sus directos, su fuerza, pero, al decir de Ray Vaughan, Buddy Guy también puede tocar con el silencio más silencios que jamás hayas oído ¡y también de la forma más ruidosa que hayas oído! (...) ¡Puede ponerle tanta emoción usando tan poco volumen! Y aquí entra este A man and the blues, del disco homónimo (Vanguard, 1968):

What can a poor man do, you know, when the blues keep bothering him around (x2)
¿Qué puede hacer un pobre hombre, cuando, sabes, la tristeza no deja de agobiarle?
Give him a half pint of good liquor and sit down and drink it all down
You know, sometimes I feel, I feel like drinkin' me some gasoline (x2)
Strikin' me a match and blow myself up in a steam
Dale medio litro de buen licor, que se siente y se lo beba todo
¿Sabes? A veces me parece que estoy bebiendo gasolina.
Enciéndeme una cerilla y saldré ardiendo.
I feel I'm gonna move on back down south,
you know where the water tastes like cherry wine, (x2)
because this crap of whiskey and water tastes to me like turpentine
Voy a volver al sur,
donde el agua sabe a licor de cereza, 
porque esta mierda de whisky y agua me sabe a aguarrás.


Impagable el piano de Otis Spann. Canción de lamento, de rendición, de no poder levantarse del sofá, de bajad las persianas, apagad el mundo, no me atrevo siquiera a pensar, no puedo no recordar. De golpeo de las teclas contra el estómago, de las cuerdas contra el pecho.
No voy a poner ninguna versión, vamos a dejar a Buddy Guy con su resaca, su dolor. 
Shhh, silencio, salgamos sin hacer ruido.

El pasado 5 de mayo Buddy Guy se convertía en el triunfador de los Blues Awrads de la Blues Fundation, al ganar cinco de los más importantes: Mejor intérprete, Mejor actuación, Disco del año (Living Proof), Mejor disco de blues contemporáneo, y Canción del año (Living Proof).

Sobre Buddy Guy:
- Damn Right. I've got the Blues: Buddy Guy and the Blues Roots of Rock-And-Roll. Donald Wilcox & Buddy Guy (1993).